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Juventud Fernando Deliens

Seguimos insistiendo, convencidos de que la recuperación del legado de lucha de las experiencias más destacadas de nuestro pueblo es un aspecto nodal en la formación de una juventud que se pretenda protagonista de la construcción de un proyecto socialista en nuestro país. Creemos, como lo dijo el Che, que los jóvenes debemos ser “la vanguardia de todos los movimientos. Los primeros en estar dispuestos para los sacrificios que la Revolución demande (…), los primeros en el trabajo. Los primeros en el estudio”[1].

Creemos que la apuesta debe ser a la construcción de masas, con nuevas formas de interpelación a distintos sectores juveniles, es fundamental construir formas organizativas que puedan contener distintos grados de activismo y distintas realidades. Pero es imprescindible que esta tarea tenga un correlato con la construcción de la juventud revolucionaria, enmarcada en un proyecto revolucionario que plantee la necesidad de destrucción del capitalismo y de una estrategia de poder para construir definitivamente una nueva sociedad. Esta es una las tareas centrales de esta juventud formada en el guevarismo: incidir en el movimiento real de los jóvenes para darle una orientación revolucionaria.

Esto se vuelve absolutamente necesario en un contexto donde un sector de la izquierda se orienta a fortalecer los males menores, yendo detrás del gobierno o de sectores de la centroizquierda. Por su parte el trotskismo en Argentina hoy se constituye como la alternativa más visible de izquierda para la sociedad y en particular para los jóvenes. Si bien es progresivo que a nivel general exista mayor visibilización de la izquierda, es imprescindible discutir con las lógicas de construcción de estas corrientes, que apuestan a su autoconstrucción en detrimento de espacios unitarios y que se orientan a la institucionalización.

En este punto, la formación teórica política constituye para la juventud revolucionaria una tarea de gran prioridad. Hay que construir una cultura política de valoración de la formación, de lectura de los clásicos del marxismo, del análisis profundo de las experiencias históricas, para subsanar años de militancia pragmática que se viene desarrollando. Sólo de esa manera podremos construir una juventud revolucionaria con solidez y firmeza estratégica, que discuta profundamente qué proyecto revolucionario necesitamos y cómo se construye, rompiendo con formas y lógicas actuales de “debate político” o “disputa de tendencias” que muchas veces se da entre los jóvenes militantes, quedándose en un plano superficial, donde las discusiones “se ganan” (no se convence) con una chicana o una cita de autoridad.

El perfil militante de esta juventud que queremos construir para la revolución, es una dimensión esencial en estos tiempos. Un perfil que ponga en el centro de la escena al trabajo cotidiano militante con responsabilidad y abnegación, con profunda humildad sabiendo que como decía el Che “cada uno de nosotros, solo, no vale nada”, con entrega y dedicación a los fines colectivos, con valentía para ganar las calles y predisposición a distintas tácticas que fortalezcan los intereses de clase.

[1] Fragmento de la Poesía Collage de la JHN. Junio 2014.

 

 

Poesía Collage

Todos nos hablan de vez en vez.
Si.
Y todo eso que nos han dicho,
que se ha dicho mucho,
muchas veces,
es para nosotros un desafío:
aportar a la construcción y desarrollo
de un proyecto revolucionario para nuestro país.

Es ponerse una piel de historia
que no es solo de uno
y es bien de uno a la vez.

Es entender que nos han ignorado,
nos han perseguido, nos han reprimido.
¿Cuantas serán las veces que nos
echaron de las plazas a los tiros
en todos estos años?
Del 69’ a esta parte…

Han querido robarnos nuestra identidad
nuestros héroes
nuestra historia.
Nos desaparecieron, bueno, no.
Nos asesinaron,
sistemáticamente
de forma planificada.
Nos desterraron,
quisieron para nosotros
el olvido y el silencio.
Poder hablar de nosotros
implica decir
humildemente:
“que acá estamos”
que seguimos
insistimos

¿Quién? si no, nosotros
estamos acá para afirmar:
aun no hemos encontrado la solución:
pero la encontraremos

Le pondremos gatillo a la luna
y saldremos a conquistar la noche.

Estaremos dispuestos,
Cuando haya que lanzar la pólvora
Cuando haya que lanzar el libro
Cuando haya que cuidar a la rosa más pura
nacida de la unión de la pólvora y el libro

Nos volveremos inexpugnables a todo desaliento
A cada experiencia frustrada, recomenzaremos.
Jamás nos asaltará la idea de que la solución no existe.
En la unidad, Llegara.
He ahí nuestra fuerza

Ahí estaremos, empujando…

Para conquistar la justicia
Bajo un ejército de sol,
de los hombres y mujeres dignos
que al yugo no se someten,
y la claridad los sigue,
y los quebrachos los refieren.

y en cada boca de juventud,
estas palabras, mordiéndolas,
en lo mejor de sus dientes,
hacerse cargo del hambre,
de pan y de justicia.
de ese amor a la humanidad viviente
transformado en hechos concretos,
en actos que sirvan de ejemplo

¿Quiénes?, sino nosotros,
el fruto de este mundo de horrores
para cambiar el signo del mundo que viene.

Decididos a superar las anomalías,
los vicios que arrastramos,
Empujar a nuestros hermanos,
a esos cuerpos que nacen ya vencidos,
que son viejos cuando vienen.

Decididos a encarnar la iniciativa,
la esperanza.

Quienes si no nosotros,
Para entender
Que de verdad hay que tomarse muy enserio
esto de jugar a ser duros como el quebracho
pero moldeables como la arcilla.

Iremos a cumplir los años
al fuego que lo requiera.
Y cada uno de nosotros
tratará que de él o ella queden
una memoria de sol y un sonido de valiente
De Kosteki, Santillán,
de Ferreira, Almirón,
o de Fernando Deliens.

Porque no se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno
Ahora cuando el chacal está a la puerta
esperando que nuestra carne caiga.

Nos han enseñado a defender la luz
que canta conmovida
de los pueblos transparentes.
Nos han traído una esperanza
que no basta con soñar
y por esa esperanza conocemos a nuestros hermanos,
y resolvemos luchar hasta la victoria.

Porque a la juventud, le queda inspiración suficiente
para incendiar el sol, si se apagara;

¡Porque hay que quemar el cielo si es preciso!

Por los hombre y mujeres oprimidos del mundo
Por el legado de Santucho y el Che,
por los pueblos asesinados que labraron
con su trabajo el suelo de nuestra América
por los compañeros desaparecidos
por los caídos en combate,
por que nos quedan mil batallas,
su sangre corre en nuestra sangre¬,
su sueño vive en nuestro sueño
y su alegría está en nuestra sonrisa
que la muerte, en la lucha no es la muerte,

De la tierra vinieron y a la tierra
volvieron y la tierra los devuelve.
Son la Historia, que sigue.
Son la Revolución, que nunca muere.

Arderá la memoria hasta que todo sea como lo soñamos.

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