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Por un gran paro internacional de mujeres

El próximo 8 de marzo, día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, millones en todo el mundo nos preparamos para una gran jornada de lucha por nuestros derechos, en contra de la violencia machista y el patriarcado.

Nosotras paramos

Las convocatorias a nivel mundial al Paro de Mujeres retoman un pliego amplio de reivindicaciones, que denuncian la opresión del patriarcado sobre nuestros cuerpos, derechos y múltiples dimensiones de la vida social, política, económica y cultural.

De la misma forma que lo han hecho miles de mujeres a lo largo de la historia, hoy las mujeres del mundo retomamos las demandas históricas por las que aún seguimos luchando. En nuestro país, las mujeres todavía somos obligadas a cumplir roles sociales que mantienen la estructura de un sistema que nos arroja a la pobreza y a la precarización total de nuestra vida.

Es en este sentido que consideramos que el Paro de Mujeres será nuevamente, la demostración de que las mujeres no callamos más y que sólo organizadas podemos cambiar una realidad que nos ajusta a una brecha salarial en relación a los varones del 27%, no garantiza jardines maternales en los espacios de trabajo y nos obliga a cumplir las tareas domésticas y cuidado, que suman en promedio, 3 horas diarias a nuestra jornada laboral sin remuneración alguna.

A su vez, denunciamos el ajuste en las áreas sensibles y necesarias para el desarrollo de nuestra vida, como son el sistema de salud sexual y reproductiva, la prohibición al acceso al aborto libre y gratuito y la insuficiente asistencia ante situaciones de violencia que cotidianamente sufrimos.

No estamos todas

En nuestro país una mujer es asesinada cada 30 horas y más de 100 mueren por abortos clandestinos. Decenas de miles son violadas sexualmente, secuestradas o cooptadas para redes de explotación sexual. Por eso frente a un Estado (en su dimensión nacional, provincial y municipal) que no sólo no desarrolla una política específica efectiva para poner freno a la violencia machista, sino que además la reproduce, NOSOTRAS PARAMOS.

Denunciamos la responsabilidad del Estado por no garantizar nuestros derechos ni nuestra seguridad ante situaciones de violencia, no previniendo los femicidios y crímenes de odio. También denunciamos su responsabilidad ante la presas políticas y asesinadas por luchar, las criminalizadas por pobres y las muertas por abortos clandestinos.

Este paro se da en un momento de ascenso en la lucha de mujeres a nivel internacional, producto de la organización de las mujeres y el feminismo desde hace décadas, proceso que se refleja en la movilización de mujeres del 21 de enero en Washington que reunió a más de medio millón de personas en aquella ciudad y que se replicó en decenas de ciudades del mundo.

En nuestro país, el feminismo organizado logró unificar masivas movilizaciones y jornadas de lucha que se replicaron en todo territorio nacional y que encuentran sus hitos en las más de 70.000 mujeres que nos encontramos en el último Encuentro Nacional de Mujeres, en las movilizaciones convocadas bajo la consigna “Ni una menos. Vivas nos queremos. El Estado es responsable” y en el histórico paro de mujeres que realizamos el 19 de octubre del año pasado.

Exigimos a las CGT y las CTA una convocatoria al paro de mujeres

Mientras las centrales sindicales se han dedicado a garantizar la conciliación y la paz social durante este primer año del ajustador gobierno macrista, las trabajadoras y trabajadores salimos a luchar contra los despidos, el impacto inflacionario sobre nuestros salarios y el techo paritario. En el colmo del cinismo, ahora la CGT anuncia –una vez más- un paro sin fecha precisa y una movilización para el 7 de marzo. Exactamente un día antes del paro internacional de mujeres. Los imprecisos anuncios de paro de la CGT son una burla para la clase trabajadora en general y para las laburantes en particular, pasando por alto una fecha crucial en nuestra agenda de lucha. Mucho más si tenemos en cuenta que la política macrista de ajuste tiene mayor impacto en la precarización de la vida de las mujeres.

Por eso exigimos que las centrales obreras convoquen al Paro Internacional de Mujeres y a las movilizaciones que realizaremos masivamente el próximo 8 de marzo.

Masificar el paro y la lucha en unidad

La lucha de mujeres y colectivos disidentes no es sólo reivindicativa, sino que también es política: construimos conciencia feminista, nos organizamos y luchamos porque buscamos transformar la realidad en la que vivimos, para que nuestra vida pueda ser plena. Ese horizonte significa para nosotras que el patriarcado y el capitalismo caigan juntos.

Sin embargo, también es necesario que podamos construir una fuerte unidad de acción en las calles para garantizar el triunfo de nuestras luchas actuales, rehuyendo a cualquier tipo de planteo que ponga a las prácticas sectarias y auto-referenciales por sobre nuestra pelea colectiva. Nuestra tarea es sumar a millones de mujeres trabajadoras, del pueblo, para que nuestro movimiento avance con más fuerza y haga temblar las estructuras de un sistema que nos oprime.

Tenemos por delante el desafío de garantizar una jornada de lucha masiva, multiplicándola en nuestros lugares de trabajo, de estudio, los barrios, etc. En muchos lugares, por la férrea presión de las patronales, tal vez no podamos hacer efectivo el paro. No obstante, con creatividad, podemos sortear estos obstáculos y participar en la lucha organizando otras formas de intervención como afiches, fotos colectivas, jornadas de reflexión en escuelas, universidades, entidades públicas y en las barriadas.

Nuestros compañeros varones tienen un rol que cumplir

En la lucha contra el patriarcado las protagonistas somos las mujeres y colectivos disidentes de los sectores populares. Nosotras estamos en primera fila discutiendo, decidiendo y poniendo el cuerpo. No obstante, no es una lucha de la que nuestros compañeros varones deban estar exentos. Por el contrario, es imprescindible que de manera cada más extensiva nuestros compañeros cuestionen sus privilegios, detecten las injusticias machistas y luchen a nuestro lado por una sociedad sin opresión ni explotación machista, por una sociedad feminista.

Por ello, consideramos que los varones trabajadores y de los sectores populares deben adherir al paro de mujeres, participar en las actividades que realicemos ese día y en las movilizaciones. Deben hacerlo desde la misma noción de solidaridad de clase a partir de la cual tantas veces trabajadoras y trabajadores de un sector paramos en solidaridad con otro sector, vamos a sus movilizaciones, acompañamos en sus tomas o colaboramos en sus fondos de lucha. Levantando la agenda de reclamos feministas, apoyando activamente el paro internacional de mujeres.

 

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