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Venezuela | Recolonización o Soberanía Popular: un futuro sin medias tintas

Los intentos de poner punto final a la llamada Revolución Bolivariana por parte de los sectores conservadores y el imperialismo datan desde los orígenes de dicha experiencia. En los más de 15 años de vida del proyecto progresista, los intentos de Golpe de Estado, las movidas desestabilizadoras, la ofensiva mediática, etc. han sido moneda corriente. Hoy el pueblo venezolano vive una nueva avanzada del imperialismo y la derecha. Sin embargo, el escenario actual pareciera ser el más difícil desde la apertura del ciclo chavista.La formidable caída en los precios internacionales del petróleo de los últimos años se ha traducido en el progresivo debilitamiento de la economía venezolana, la cual sostiene una profunda dependencia respecto de la actividad petrolera. A su vez, el avance de la derecha a nivel continental establece un marco político regional claramente contrario al proyecto bolivariano. Ambos factores son aprovechados por la oposición derechista venezolana la cual impulsa los sabotajes de la mano del vandalismo organizado en las ONG’s financiadas desde Estados Unidos, las conspiraciones militares y el paramilitarismo, los desabastecimientos pergeñados por las empresas privadas, y el terrorismo de los medios masivos de comunicación.

Retomamos palabras de Claudio Katz en una edición anterior de La Llamarada: “Es evidente que el imperialismo ha concentrado todos sus dardos en Venezuela. Por eso, EEUU reconoce a Cuba, tiene guiños con muchos gobiernos, pero no con Venezuela. Allí  impone la baja del precio del petróleo, alimenta las organizaciones paramilitares, financia ONGs conspirativas, opera en el plano militar. Motoriza formas destituyentes que viene preparando hace mucho tiempo”[1]. Las recientes declaraciones del ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, donde directamente llama a la intervención militar extranjera en Venezuela, la penetración de un avión espía en su espacio aéreo en dos oportunidades y la reciente invocación de la Carta Democrática por parte del secretario general de la históricamente nefasta OEA completan el cuadro de una constante y creciente ofensiva imperialista.

Pero el frente interno tampoco colaboró: las tensiones internas dentro del chavismo, así como la propia corrupción de los sectores burocráticos anclados en el Estado y sus empresas satélite (la llamada “boliburguesía”) boicotean toda posibilidad de control sobre el mercado negro, de normalizar el abastecimiento, así como de radicalizar el proceso.

Ese difícil escenario se cristalizó con la derrota en las elecciones parlamentarias de diciembre del 2015, donde ganó la oposición una elección nacional tras decenas de años. La escasez, los elevados índices inflacionarios y el crecimiento de la miseria motivaron una participación electoral de la población más parecida a un “voto bronca” contra Maduro y su ineficacia para resolver el acceso popular a los víveres básicos, que a un respaldo masivo a la oposición pro-yanqui. El peso del malestar cotidiano no se salda con las explicaciones acerca de la Guerra Económica y la responsabilidad de la oposición en ella que explicitó tantas veces Maduro, sino con acciones concretas para ganar batallas y superar la injusticia diaria.

2016: año de la radicalización o de la destitución

Así asistimos a un 2016 con Nicolás Maduro como representante de un Poder Ejecutivo que, sin la mayoría en el Poder Legislativo, camina a contrarreloj del referéndum revocatorio (votación para expulsar a Maduro del gobierno) que motoriza la oposición. Veamos mes a mes, los hechos cruciales:

Enero: La economía: redescubrir un problema nunca ausente

El oficialismo venezolano inicia el año inaugurando el Consejo de Economía Productiva cuya clave era articular distintos sectores de la economía para diversificar la matriz productiva rentista del país signada por la extracción petrolera. Es así que, demasiado tarde, el gobierno centra su atención en resolver una de las mayores trabas para el desarrollo de Venezuela como una patria soberana. El chavismo, seducido por los altos precios internacionales de comienzos del Siglo XXI y la abundancia de tal bien común, no sólo reprodujo la herencia extractivista heredada desde los años 60-70, sino que además la reforzó. Tal proceso dejaría indefenso y sumido en una profunda crisis al pueblo, tras la caída abrupta de los precios internacionales del petróleo. Superar la economía rentista y dependiente no sólo implica un plan estratégico con fuerte impronta popular, sino además la ruptura de lazos con quienes se benefician de esa estructura: los funcionarios burocratizados y la llamada boliburguesía.

Febrero: La guerra económica y los problemas de la dependencia petrolera

Fruto del complicado momento económico (con una inflación sideral), el gobierno devalúa la moneda (el bolívar) y toma la decisión de aumentar el precio de la nafta multiplicándolo por seis. El resultante sigue siendo un precio muy inferior al que estamos acostumbrados[2] y la medida fue el punto de llegada de un tendal de amagues durante años, lo cual sin dudas amortiguó el impacto social. De todos modos, no es menor el costo simbólico de que un gobierno que se plantea la construcción del socialismo en un país petrolero se vea forzado a subir la nafta tras diecisiete años de mantenerlo estancado.

La guerra económica arrecia… y la respuesta del gobierno no logra ir a fondo. La derecha organiza y promueve saqueos.

Marzo: La conspiración imperialista… a la luz del día

Mención aparte merecen las variadas tácticas, maniobras y articulaciones a escala internacional protagonizadas por EE.UU., cuya actitud es de antagonizar hasta las últimas consecuencias con el Chavismo y el pueblo venezolano. El mismo marzo en que Barack Obama vino a Argentina a plantarse como un bastión de la democracia, decía a la prensa que “cuanto antes pueda el pueblo venezolano determinar un Gobierno que ellos confíen en que es legítimo y que pueda comenzar a implementar políticas económicas que los saquen de la espiral en el que están, mejor será para todos nosotros”[3]. Así es que, sin eufemismos ni rodeos, la intervención yanqui se hace cada vez más expresa.

Abril: Aglutinar la ciudadanía, para ir contra el pueblo

La oposición supo utilizar todos los medios para desestabilizar. Las formas más violentas y militares son asociadas con el líder de ultraderecha Leopoldo López. Pero tras las elecciones de finales del 2015, cuando los resultados en las urnas castigaron al chavismo, las formas institucionales fueron jerarquizadas, terreno en que se desenvuelve con mayor visibilidad Henrique Capriles, ala más “conciliadora” (en las formas) de la oposición. Así fueron encolumnándose en su campo de mayor fortaleza: lo electoral. La oposición articulada en la MUD buscaría impulsar el referéndum revocatorio sabiendo que su arma más potente es aglutinar votos ciudadanos para vencer a las fuerzas progresistas y los sectores populares. Como siempre, la acción en el plano electoral se combina con otras formas más o menos veladas de desestabilización. En abril se inició la gestión para presentar el referéndum, pero sin cumplir con los requisitos formales.

Mayo: Cada fuerza se prepara

Ante la imposibilidad de cumplir con los requisitos prestablecidos para el proceso de revocatorio, la derecha ha intentado retomar las calles. Las movilizaciones encabezadas por Capriles para presionar a la justicia y al Consejo Nacional Electoral, así como las intentonas de abrir un nuevo ciclo de guarimbas van en ese sentido. La publicación de un documento del Comando Sur de Estados Unidos saca a la luz el objetivo estratégico y los caminos tácticos hacia el mismo que elaboraron los intelectuales del gendarme mundial. Planes que se vienen cumpliendo al pie de la letra por parte de la MUD[4]. Un avión espía sobrevuela espacio aéreo venezolano, el líder del paramilitarismo pro-yanqui, Álvaro Uribe llama a la intervención militar, los medios masivos redoblan su acción en contra de la revolución bolivariana.

Maduro declara la emergencia en seguridad. Más de medio millón de combatientes, entre soldados profesionales y milicianos realizan los ejercicios “Independencia 2016”. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos se preparan para enfrentar una intervención, se desarrolle este abiertamente o no.

“¡Planta parada, planta entregada al pueblo!”[5] Así sentenció Maduro en plena disputa con los empresarios que amenazaron con dejar las plantas por no verse beneficiados por la situación o a modo de lock-out patronal. El eje central que el mandatario chavista posiciona es, en apariencia, acertado: condicionar a la burguesía parasitaria ya no con tibias negociaciones, sino a partir del pueblo y su acción directa. Es, ciertamente, una forma de ir radicalizando el rumbo, pero ¿es posible allanar el proceso revolucionario cuando aún en el mismo bloque gobernante hay parte de esa burguesía parasitaria? Es allí donde se efectiviza  el “Golpe de Timón”, en la reinvención de la conformación de la fuerza social chavista. El pueblo bolivariano está dispuesto a dar pelea.

Junio: Intervencionismo en estado puro

El inicio de junio se vería atravesado por la invocación de Luis Almagro, secretario general de la OEA, a la carta democrática, en el mismo sentido destituyente con que Mauricio Macri lo hiciera a finales de 2015. La diferencia, Almagro supo ser canciller de Pepe Mujica, fue senador del Frente Amplio por el Movimiento de Participación Popular. Este organismo internacional, con sede en EEUU, pretende ser plataforma para el asedio desde el extranjero, mientras hace la vista gorda a gobiernos dictatoriales y sanguinarios como el de Paraguay o el de Honduras (continuidad de la Dictadura pero con apariencia de democracia), que apoya a gobiernos represivos como el de Colombia y que es responsable de cuanto golpe de estado ha habido (y hay) en nuestro continente. La respuesta del mandatario venezolano y su canciller Delcy Rodríguez no dejaron mayores dudas: “La Carta métasela donde le quepa”[6].

El pueblo pobre, el verdadero bastión del chavismo revolucionario, sale a las calles y empieza a resolver de primera mano los problemas de la hora formando los Comités Locales de Abastecimiento y Producción[7].

El momento de la radicalización

La derecha y el imperialismo están dispuestos a definir a su favor la situación en Venezuela. Tienen los recursos económicos, políticos, militares y diplomáticos y han creado las condiciones para hacerlo.

El gobierno, atravesado por la modorra burocrática, las castas de corrupción y el compromiso económico de varios con los mecanismos de la guerra económica y el mercado negro, no está a la altura de la tarea que le toca. La muerte de Hugo Chávez (cada vez más cercano a probarse la acción de la CIA para provocar su enfermedad fatal) pesa gravemente por la falta de un liderazgo incuestionable.

Pero también está el pueblo bolivariano. La guerra golpea. Los desaciertos y las vacilaciones de un gobierno que no termina de dar el ansiado golpe de timón también desgastan y desmoralizan. Hay, no obstante, una larga acumulación política y organizativa que hace que la radicalización del proceso no sea sólo una consigna teórica, sino una necesidad y una posibilidad real. Saben quién es el enemigo y saben que de la derecha y del imperialismo no vendrán las soluciones a los problemas. Saben que la definición crítica se aproxima. Y con el valor que tiene defender un proceso no desde un cómodo sillón sino desde las calles, poniendo el cuerpo, pintan: “Acá no se rinde nadie, carajo”[8].

La definición de la situación en Venezuela marcará por largo tiempo las condiciones de la lucha de clases en todo nuestro continente. La solidaridad con el pueblo que lucha y un  internacionalismo de clase resultan imprescindibles. La construcción de coordinaciones estables entre todos los revolucionarios de Nuestra América una tarea pendiente impostergable.

Martín Di Pietro

[1] hombre-nuevo.org/2015/america-latina-perspectivas-frente-a-un-nuevo-escenario-politico-entrevista-a-claudio-katz/

[2] www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160217_venezuela_precio_gasolina_az

[3] www.efe.com/efe/espana/mundo/obama-cree-que-venezuela-debe-elegir-cuanto-antes-un-gobierno-legitimo/10001-2868174

[4] lapupilainsomne.wordpress.com/2016/05/19/preparativos-de-intervencion-militar-en-venezuela-por-angel-guerra-cabrera/#more-54509

[5] www.laprensadevenezuela.com/portada/maduro-planta-paralizada-planta-entrega-al-pueblo-sin-vacilaciones/

[6] www.lanacion.com.ar/1904464-mas-maduro-que-nunca-la-carta-metasela-donde-le-quepa

[7] www.youtube.com/watch?v=ShBt9mhn7FE

[8] www.resumenlatinoamericano.org/2016/05/13/venezuela-dia-6-por-marco-teruggi/