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Frente Antiimperialista y por el Socialismo. Parte 1: Un ejército político de masas impulsado por el PRT

Recuperamos una experiencia política-organizativa de gran importancia para quienes buscamos nutrirnos de las mejores tradiciones de lucha de nuestro pueblo: el Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS). Un ejército político de masas impulsado por el PRT, durante los años ´73 y ´74.

Ver también: El frente antiimperialista y por el socialismo – Parte II – Un embrión del frente de liberación nacional y social

Desde hace varios años, la referencia al FAS es empleada por organizaciones y corrientes diversas, incluso por muchos que no reivindican la historia del PRT. Más referido que estudiado, no pocas veces se confunde el estudio de una fundamental iniciativa de masas con una fórmula que permitiría evadir las tareas de construcción de una organización partidaria (que incluyen pero no se reducen a la actividad de masas y legal). No pocas veces, la experiencia enriquecedora de construcción frentista es transformada en un argumento a favor de la disolución sin más de diferentes corrientes político – ideológicas.
Identificados con la experiencia del PRT, creemos de vital importancia el estudio de esta experiencia para analizar su desarrollo real, sus posicionamientos políticos, sus potencialidades y limitaciones, y fundamentalmente reflexionar sobre los aportes que nos brinda para la etapa actual, ya que entendemos necesario dar orientaciones claras a los gérmenes de organizaciones frentistas que se vienen ensayando desde la Nueva Izquierda Anticapitalista. Dada la complejidad del tema, presentamos aquí una primera parte de la nota.

La emergencia del FAS.
Si bien el FAS nace oficialmente en su IV congreso realizado el 18 de agosto del ´73 en Tucumán, es necesario ahondar en los antecedentes del frente para comprender cuál es el vínculo entre éste y la política del PRT ante al Gran Acuerdo Nacional  (GAN)[1].  El comité central del PRT en marzo del ´71, definía que frente al GAN era necesario aprovechar audazmente al máximo toda posibilidad legal y semilegal para desarrollar la organización, extendiendo su influencia hacia las más amplias masas. Dicha definición no tomaría forma concreta hasta julio del ´72 cuando, superada la desviación militarista(que daba mayor centralidad a las acciones armadas, antes que a la participación en las luchas legales a través de los comités de base), se define conformar “un amplio movimiento democrático y antiimperialista dirigido por la clase obrera”[2] . Esta definición es el germen del FAS. Su primera expresión organizativa fue la Asamblea de Fuerzas Populares, realizada el 2 de diciembre del´72 en Córdoba, que reunió a más de 200 delegados obreros y populares en pos de construir un Frente Antiimperialista[3]. Dicha asamblea fue presidida por Silvio Frondizi y estaba compuesta fundamentalmente por agrupaciones legales vinculadas al PRT y el Bloque de Agrupaciones Peronistas de apoyo a la CGT de los Argentinos, dirigido por referentes del peronismo revolucionario y del sindicalismo de liberación. La siguiente instancia orgánica del frente fue la II Asamblea de Fuerzas Populares realizada el 21 de enero del´73 en el Sindicato de Trasportistas de Paraná-Entre Ríos[4]. En dicha asamblea, se denunció la farsa electoral como un proceso viciado y tramposo, pero no se llama al boicot electoral ni a votar por ningún candidato en particular; se llama a construir un frente integrado por sindicatos clasistas y combativos, centros vecinales y culturales, movimientos democráticos, centros deportivos, corrientes religiosas y progresistas, organizaciones campesinas, pequeños propietarios, el movimiento estudiantil, la intelectualidad progresista y los sectores profesionales, etc. A su vez se resuelve que “lo fundamental en este frente es la dirección obrera que reivindique la lucha antidictatorial, antipatronal y antiburocrática”. La tercera instancia orgánica del frente es una nueva asamblea en junio del ´73, realizada en Córdoba, de la cual no existe registro más que la mención de la misma por parte de Daniel De Santis, que asegura que asistieron 400 personas ligadas a los frentes legales del PRT junto a distintos adeptos, con el objetivo de ampliar la política de alianzas[5].

En síntesis, el recorrido transitado hasta arribar al IV congreso del FAS nos muestra que el desarrollo del mismo no es uniforme y lineal. Es decir, que el FAS no tuvo en tanto tal tres congresos iniciales, sino que (la experiencia de dicho frente tal como lo conocemos hoy) es producto de la realización de tres ensayos organizativos previos que decantarán en un encuentro más amplio y nutrido en agosto de 1973. Entendemos que dichos ensayos, su dinámica, composición y definiciones, no pueden pensarse por fuera de la situación del PRT durante el período 1971-1972. Como mencionamos previamente, durante esos años, el partido no aplicó con la fuerza necesaria la táctica votada frente al GAN, y subordinó los comités de base a los comités militares. Sin embargo, cabe aclarar que la superación de la desviación militarista no llevó a una desviación liquidacionista del partido y de su aparato clandestino. Por el contrario, la iniciativa del FAS era parte de un plan estratégico y multidimensional de toma del poder, al que aportaba específicamente la fuerza de amplias masas identificadas con la lucha por la liberación nacional y social. En ese sentido y con el norte claro, se fue configurando un frente a contrarreloj de la coyuntura política, construyendo en menos de seis meses, tres instancias orgánicas que serían la antesala del FAS.

El FAS como alternativa política de masas.
Los tres congresos del FAS (18/08/73 en Tucumán, 23/11/73 en Chaco, y el 16/06/74 en Rosario) fueron en sí mismos hechos políticos. Cada uno de ellos tuvo un objetivo concreto y se sucedieron dando significativos saltos cualitativos y cuantitativos tanto a la interna como hacia afuera del frente. El IVcongreso reúne más de 5000 personas en Tucumán con el objetivo político de lanzar la candidatura de Tosco y Jaime para las elecciones de septiembre del ´73. El punto era alzar candidatos obreros con programa antiimperialista y antipatronal, pero trascendió ese objetivo. Este acto, más que un congreso, realizado en el norte argentino, era la primera demostración del reagrupamiento de distintas fuerzas, un polo de izquierda clasista y por el socialismo, que no claudicaba ante la expectativa electoral que generó el retorno de Perón,  que se enfrentaba abiertamente a la política del Pacto Social y a la Ley de Asociaciones Profesionales. El siguiente congreso, realizado en Chaco, reunió a más de 12000 militantes y activistas de diferentes puntos del país[6]. Ya con Perón en el poder, buscó intervenir en la crisis interna del peronismo, acercando a mayores sectores de su ala izquierda y ampliando la composición con otros sectores sociales (curas tercer mundistas y pueblos originarios). En el mismo se aprobó un programa propio del FAS. El VI- y último- congreso reúne a más de 25000 personas en Rosario. La denuncia de la escalada represiva y la creciente acción de grupos fascistas y parapoliciales fueron el eje del mismo. De allí se impulsaría la más amplia unidad que luego se reflejaría en el intento de construir un Frente Antiimperialista, Patriótico y Democrático, para frenar la ofensiva derechista.

Además de los congresos, el FAS constituyó al menos 6 regionales (Tucumán, Mendoza, Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe y Buenos Aires). Siguiendo el estatuto del frente, la conformación de una regional expresaba que en esa ubicación geográfica se nucleaban entre 15 y 30 organismos de base adheridos al FAS. Todas las regionales llevaban adelante un conjunto de acciones comunes tales como la difusión del programa del FAS, la convocatoria y la organización de los viajes para los congresos y la realización de actos sobre efemérides acordadas (como por ejemplo el aniversario de la caída en combate del Che, o de la Masacre de Trelew). Ahora bien, más allá de esto, cada regional intentaba desarrollar acción política desde el FAS en la región donde estaba. Muestra de ello fue el apoyo a la toma Villa Gas del Estado y la campaña en apoyo a los militantes del Peronismo Revolucionario perseguidos políticamente en Santiago del Estero; la participación activa en la lucha de los trabajadores de Insud, en Buenos Aires, así como la coordinación de la regional Tucumán en la lucha de los trabajadores de la FOTIA durante el ´74. Además de esto, algunos frentes de intervención lograron ser desarrollados en tanto FAS, como referencia política de los organismos de base existentes y de activistas no orgánicos a espacios de base. En ese sentido, fue el ámbito estudiantil el que logró mayor dinamismo, expresado en la conformación del Frente Antiimperialista de Estudiantes Secundarios en Mendoza o en la Coordinadora Interfacultades del FAS en la Universidad de Buenos Aires. En Tucumán también se conformó el FAS sección estudiantil que ganó las elecciones para los centros de estudiantes de las facultades de derecho y filosofía y letras de la Universidad Nacional de Tucumán. A su vez logró la primera minoría en las facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Médicas de esa misma casa de estudios .Por otra parte, en Córdoba se conformó la coordinadora interbarrial del FAS donde se nucleaban trabajos territoriales del PRT y otras organizaciones de la provincia. Estas intervenciones concretas dan cuenta de que además de la aparición pública en los masivos congresos, la idea de un desarrollo real por la base era un eje ordenador para las regionales del frente. Por último, cabe resaltar, que a partir de su estructura organizativa se articularon e impulsaron otras iniciativas legales como el Diario El Mundo, la Revista Posición,la Revista Patria Nueva, el Grupo Cine de la Base y la Revista Nuevo Hombre. Ninguna de ellas puede entenderse exclusivamente por el FAS y tampoco podemos afirmar que fueron creadas por el frente, pero sí que, a partir de este armado frentista, se logró potenciar cada una de ellas dotándolas de una estructura política-organizativa y financiera, que en la mayoría de los casos replicaba en sus espacios de dirección la composición organizativa del FAS[7].

En conclusión, por su alcance nacional y desarrollo local de base, con capacidad de reunir amplias masas en actos y congresos (en su efímera existencia que no llega al año de vida), podemos afirmar que el FAS se encolumnaba como una alternativa política de masas frente al gobierno peronista. La magnitud de la participación en sus instancias da cuenta de una verdadera convicción sobre la necesidad de construir organización entre las masas. Este desarrollo echa por tierra tanto la idea de que el FAS era un sello superestructural, como la de que fue un frente creado exclusivamente con la idea de presentar la candidatura de Tosco-Jaime. Su programa y estructura orgánica son un paso más en esta dirección.

Un programa acorde a un ejército político de masas.
Desde su constitución en el IV congreso, el FAS elaboró un conjunto de puntos programáticos que se profundizarían en el V congreso. En éste se votó un programa propio del frente con el objetivo de enmarcar la función política-social del FAS: dar respuesta a los problemas sociales-económicos sectoriales y político-democráticos de la etapa política transitada y generar conciencia sobre la lucha contra el imperialismo y por el socialismo. El documento aprobado sostiene que “…el programa del FAS tiende a expresar las necesidades más inmediatas de todos los sectores sociales explotados y oprimidos, y hacerlos transitar hacia las profundas transformaciones democráticas, revolucionarias,socialistas”[8]. Las bases programáticas del FAS no pretenden nacer de cero (como a menudo ocurre en la actual Nueva Izquierda), y en ese sentido, reconocen y retoman la experiencia de lucha del pueblo argentino expresada en el Comité Internacional Obrero de 1890; en las luchas de la FORA anarquista; en la Semana Trágica y la Masacre de la Patagonia; en el programa de la Unión Sindical Argentina de 1938; en las movilizaciones de masas antioligárquicas del 17 de octubre de 1945; en las heroicas luchas de la Resistencia Peronista, que produjeron programas como el de La Falda en 1957 y el de Huerta Grande en 1959; en el surgimiento de la CGT de los Argentinos; y en las luchas del Cordobazo, en las que resurgió el movimiento clasista cristalizando en SITRAC-SITRAM. El reconocimiento de estas experiencias programáticas nacidas al calor de la lucha, no dejan de lado una apropiación crítica por parte del FAS. En ese sentido, las bases programáticas sostienen que “la limitación fundamental que tuvieron, más allá de las imprecisiones y ambigüedades, es que estos programas surgieron y fueron levantados por estructuras sindicales, que no son instrumentos idóneos para combatir a los explotadores en el plano político”. Consciente de este problema, el FAS pretende acumular esta experiencia y elevarla al plano que entiende correspondiente: el organismo político de masas, compuesto por los sectores obreros, campesinos y populares que junto a las fuerzas revolucionarias y progresistas, que    tienen por objetivo promover la participación activa de las masas, ejercitándolas en su desarrollo político a través de la democracia directa en sus lugares de vida y de trabajo, propiciando la organización de las bases, para impulsar el camino hacia la liberación nacional y social definitiva. El impulso de la lucha de masas está basado en una plataforma de lucha por sector que toma los principales problemas de los sectores que componen el FAS. Es así que se presentan un conjunto de medidas que se exigen al Estado para dar respuestas a los problemas de los trabajadores, campesinos, estudiantes y demás sectores sociales en el plano de la educación, salud, vivienda, trabajo, etc. Más allá de estas exigencias, las bases programáticas finalizan dejando en claro que “todas nuestras luchas, todas nuestras necesidades inmediatas, nos llevan a chocar contra el sistema de explotación en que vivimos. Este sistema está apuntalado y sostenido por la forma más alta y cruel de opresión y explotación que haya alcanzado el capitalismo en el mundo: el Imperialismo”.
Sobre este programa vale al menos una reflexión. Estas bases programáticas no se estructuran como un programa por la toma del poder. No es el programa del PRT, sino el de un ejército político de masas que alza una plataforma de lucha para la etapa, con el objetivo de ir formando la alianza de clases necesaria, bajo la hegemonía de la clase trabajadora, a partir de la elevación de los niveles consciencia, lucha y organización del movimiento popular, con el norte estratégico de la lucha por el socialismo.Intentar dotar de definiciones estratégicas transicionales, implicaba forzar una síntesis política-ideológica entre diferentes partidos, organizaciones político-militares, y organizaciones de base y sindicales, que no era posible hasta el momento, dado el grado de heterogeneidad y diversos niveles de politización de quienes integraban el FAS. Por ende, lo que unía a estos sectores era una plataforma de lucha concreta y definiciones ideológicas tales como la independencia de clase, la hegemonía de la clase trabajadora, y la lucha antiimperialista, anticapitalista y por el socialismo.

Un estatuto para reglamentar la orgánicadel frente.
El VI Congreso votó el estatuto del FAS, elaborado por la regional Córdoba y discutido previamente en las instancias regionales. El estatuto se inicia a través de un preámbulo donde se afirma que el FAS se debe proponer como un amplio Frente de Liberación Nacional y Social donde tengan cabida todas las organizaciones y las amplias masas populares que luchan por la liberación nacional, en contra del imperialismo y por la construcción de socialismo. Lo constituyen las organizaciones políticas revolucionarias, progresistas y populares, las organizaciones obreras, campesinas, juveniles, estudiantiles, que, libre y democráticamente deciden acordar su unidad basada en los programas y declaraciones políticas aprobadas por todas las organizaciones en los Congresos de Tucumán y Roque Sáenz Peña (Chaco). También se aclara que si bien las organizaciones deben adherir a estos documentos, las mismas conservan su independencia política, organizativa e ideológica, teniendo el derecho a discutir o rediscutir los lineamientos generales entre las distintas organizaciones en los momentos en que así aconsejen las circunstancias. Es decir, si bien en algunos casos se impulsaba la identidad FAS como aglutinador, cada organización mantenía su independencia política e ideológica, y no era el FAS en sí mismo quien regía y fiscalizaba la política sectorial de las organizaciones, siempre y cuando no se pusieran en contradicción los principios políticos y organizativos. En ese sentido, el estatuto menciona que el clima de construcción debe ser fraterno y amistoso, respetando la autonomía organizativa y fundamentalmente bregando por la no intervención en el desarrollo de las organizaciones que componen el frente.
En relación a su funcionamiento interno, el estatuto discrimina lo que respecta a la organización nacional y a la organización regional y zonal del frente. La estructuración nacional tiene forma piramidal, dotando de centralidad a las direcciones, pero siendo elegidas desde “abajo hacia arriba” y no de “arriba hacia abajo”, partiendo de los congresos de delegados y congresos generales, para llegar al comité central, comité ejecutivo y una mesa permanente del FAS. Todas las instancias orgánicas debían funcionar con quórum de la mitad más uno de sus miembros, dándole prioridad a los organismos de masas por sobre las organizaciones políticas, en relación a la cantidad de delegados que poseía cada uno. Además de una estructura nacional, el estatuto delineaba la forma organizativa para el desarrollo zonal y regional afirmando que las zonas deben contar con un mínimo de ocho organismos de masas adheridos y un máximo de quince, y las regionales con un mínimo de quinceorganismos de base y un máximo de treinta. A su vez, el estatuto plantea que es necesario que tanto las zonas como las regionales realicen asambleas de delegados una vez por mes, con el objetivo de discutir todos los problemas que conciernen a la actividad del FAS, y para conformar las mesas regionales o zonales, que tomarán la responsabilidad de organizar y coordinar las actividades de la zona o regional del FAS.

En síntesis, hemos intentado dar cuenta del desarrollo y complejidad del FAS tanto a su interna como hacia afuera, ya que sostenemos que el desarrollo real del FAS-como un frente político y social de masas, que coordinó distintas organizaciones a partir de un programa para la etapa-, se encolumnaba como una alternativa política de masas de alcance nacional frente al tercer peronismo. En las notas sobre la política sindical del PRT[9] ya hemos mostrado el rol central que tuvo la construcción sindical y de partido en la clase trabajadora. La definición programática y práctica de la construcción del frente con hegemonía y participación de la clase obrera así como la vocación de que fuera realmente masivo y federal son orientaciones a tomar en cuenta en la hora actual. Por otra parte, no está de más recordar que la iniciativa del FAS fue una de las múltiples tareas que el partido desplegó en dicha etapa.
En la parte II de esta nota explicitaremos cuál era la composición del frente, sus disputas internas, y- lo más importante a nuestro entender-, qué puede aportarnos para la etapa actual de la lucha de clases.

Lautaro Flores.

Mayo 2016

[1]Este acuerdo impulsado por Lanusse implicaba la rehabilitación de los partidos políticos, la apertura de sus locales cerrados por el onganiato, la actividad política libre, y la posibilidad de una instancia electoral a mediano plazo. El objetivo de fondo era institucionalizar el conflicto social y aislar a las organizaciones armadas que venían ganando adhesión entre las masas.
[2] Ver El Combatiente n°70. 30/07/72.
[3] Ver Revista Posición n°1 de diciembre de 1972. En: eltopoblindado.com
[4] Ver Revista Posición n°3 de febrero de 1973. En: eltopoblindado.com
[5] De Santis, Daniel. El PRT-ERP por sus protagonistas. Ediciones A Formar Filas. Buenos Aires. 2015.
[6] Revista Nuevo Hombre, nº51. Segunda quincena de noviembre  de 1973.
[7] Para profundizar sobre el desarrollo del FAS, véase la colección completa de la Revista Nuevo Hombre 1972-1974 en www.eltopoblindado.com
[8] Programa del FAS. Ediciones Libros de Frente. En: www.eltopoblindado.com
[9] Ver ‘Apuntes sobre el PRT ERP y la lucha en los sindicatos’ N° 19 y N° 20.