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Florencio Varela: El sueldo se va, los precios vienen y Pereyra se mantiene

Venimos transitando ya 24 años de Pereyra como intendente de Varela, y así como mantiene su mandato, sigue manteniendo las condiciones de miseria que sufre nuestro distrito hace muchos años. En este contexto, donde el ajuste que está aplicando Macri es ya  una dura realidad, y los sectores Kirchneristas no están absueltos de culpa ya que lo despliegan en sus provincias y municipios, muchos son los golpes que está recibiendo la clase trabajadora. Aumento de tarifas, despidos y bajos salario. En Florencio Varela, uno de los municipios más pobres del conurbano, donde los servicios públicos son más que precarios y donde los bolsones de pobreza alcanzan a más del 50% de la población, esta situación impacta con particular crudeza, mientras tanto, el gobierno de Pereyra está más preocupado por acomodarse a la nueva realidad política que por trabajar para el bienestar del pueblo.

 

“¿Aumento de luz? ¿Qué luz?”

Si hay algo común entre los vecinos varelences es la importancia de tener más paquetes de velas que comida para poner en la heladera. Hace años que no sorprende la cantidad de cortes de luz y deficiencias en el servicio que presenta la empresa EDESUR. A principios de este año se anunció un aumento de casi el 500% en las facturas por un servicio que sigue siendo desastroso, que afecta nuestros electrodomésticos, alimentos, artefactos para la salud que necesitan ciertas enfermedades, así como a los comerciantes que pierden su mercadería. En Varela la situación llega a tal extremo que existen barrios enteros que están excluidos del servicio y que viven obligadamente enganchados, con toda la precariedad que ello implica.

No se ha planteado ningún plan por parte del municipio para solucionar estructuralmente este problema, solo los vecinos lo han puesto sobre la mesa ni más ni menos que en las calles y exigiendo tanto a EDESUR como al gobierno que mínimamente se hagan cargo de tomar los reclamos. La única medida que se ha tomado desde algunos municipios fue realizar denuncias a las empresas, elevar informes al ENRE, y tener una reunión con Carolina Stanley, ministra de (Desarrollo Social) impulsada por Insaurralde y su sector de intendentes (en el que Pereyra no está incluido), para pedir mayor tarifa social para los entes públicos (¿será que se están preocupando por el consumo de los hospitales y escuelas?¿O por el de sus propias oficinas?)

Por si fuera poco, están solicitando un aumento en las boletas de ABSA, empresa encargada del agua potable, servicio que también ha tenido desmedidas quejas por su funcionamiento y sobre todo por la falta de redes cloacales (en Varela el 72,8% de los hogares no tiene cloacas). La empresa anuncio desde el 2012 aumentos progresivos, de hecho uno de ellos se realizó de manera ilegal (tienen una denuncia hecha,  en la que está obligada a realizar un reembolso aproximado de $2000 por cliente, que nunca se aplicó), siendo este aumento del 140%, lo cual llevaría a pagar una tarifa mínima de $274,8, y máxima de $974 mensual, pretendiendo unificar las 4 categorías del servicio.

Por otro lado también se anuncian aumentos en el gas y en el transporte. Es sentido por todo el distrito lo precario del transporte público, las largas filas que tenemos que hacer para tomar un colectivo, las condiciones pésimas en que se encuentran, las cuadras que tienen que caminar varios vecinos hasta llegar a una parada, a tal punto que el año pasado varias organizaciones sociales del distrito impulsaron la campaña “En Varela Viajamos como Vacas” exigiendo mejoras en el servicio, mientras MOQSA (monopolio que administra la línea 148  y la 500) y otras empresas siguen guardándose en los bolsillos la plata de los subsidios y de nuestros boletos, y en el cajón la enorme cantidad de reclamos.

Nuestro distrito no presenta un plan para solucionar estructuralmente los problemas en los servicios, las empresas solo piensan como obtener mayores ganancias, y los intendentes cómo mantener la caja y cuidar sus privilegios, sus propiedades y sus lujosos autos.

¿El PJ está? ¡No está! ¿La Campora está? ¡No está! ¡ENTONCES FUERA!

Las disputas a nivel nacional dentro del PJ, y hacia la Campora, no son ajenas en nuestro distrito, aunque si muy ajenas a la realidad del pueblo. Por un lado, han salido hace poco tiempo en los medios declaraciones del intendente haciendo alusión a La Campora, planteando ni mas ni menos que la juventud es incapaz de gobernar, criticándolos de “no dar espacio a los hombres con más experiencia”, cuando hasta hace poco los enaltecía y halagaba. Por otro lado, hizo alusión a que la ex presidenta CFK está dando la retirada “sin ganas de presidir el PJ”, resquemor ligado necesariamente no solo por sentirse “ignorado” por la “jefa”, sino también ante la decisión de Zannini de habilitar las internas con Salatino para disputar su mandato.

La disputa Pejotísta en el conurbano se divide en tres sectores que comienzan a armarse para ver quién es el primero en marcar la cancha. Por un lado, quienes con cierta independencia pretenden mantener en pié el liderazgo de CFK dentro del peronismo de la provincia, encabezado por Espinoza, Ferraresi, y Mussi, quienes presidieron la cumbre de Santa Teresita. Por otro lado, se encuentra el sector de Insaurralde, con una política totalmente dialoguista con el PRO. Y por último los K puros, quienes impulsaron la contracumbre en Berazategui, liderada por Máximo, Julio De Vido, Andres Larroque, Walter Festa y otros jefes comunales del interior. En esta disputa Pereyra se mantiene neutral, esperando, como es su costumbre, ver hacia donde se inclina la balanza para luego subirse al barco del ganador.

Del otro lado de la vereda, los trabajadores y el pueblo

La política que reproducen tanto aquellos sectores más inclinados a la derecha, como aquellos más o menos progresistas, es una política que pretende que nos quedemos de espectadores de un partido en el que ellos juegan y nosotros miramos desde afuera. El aumento de las tarifas y de los precios sólo pretende descargar la actual crisis económica sobre la espalda de los trabajadores y del pueblo pobre, nada tiene que ver con mejoras en los servicios, que nunca llegan; a este escenario se suman los despidos y el aumento del trabajo precario, coctel explosivo para el pueblo.