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Cortados por la misma tijera

ver también De caciques y CEOs

El papel estructural de la corrupción en el gobierno saliente y en el actual. La profundización del ajuste encabezado por Cambiemos, pero acompañado por los gobiernos provinciales del FpV. A doscientos años de la declaración de nuestra independencia, flota la pregunta de quién va a encabezar la resistencia ante la avanzada pro-imperialista que se despliega. De la mano de la pregunta, una certeza: nunca los ricos resolvieron los problemas del pueblo.

En el inicio del tan anunciado segundo semestre, solo se verifica un agravamiento en las condiciones de vida del pueblo trabajador. El impacto de medidas aplicadas por la alianza gobernante en favor de los sectores concentrados se traduce, a grandes rasgos, en dos manifestaciones principales. Por un lado, afectaron con crudeza el poder adquisitivo de las grandes mayorías, en un contexto de caída de la actividad económica y el empleo, estanflación, tarifazos, despidos (entre 150.000 y 200.000, según la fuente), un millón y medio de nuevos pobres. Por otro, se ratifica la política oficial de subordinación más absoluta de nuestro país a las directivas del capital trasnacional, lo que se expresa en la pérdida total de cualquier resquicio de soberanía. No obstante ello, la prometida “lluvia de dólares” no llega.

Blanco sobre negro

El equipo económico del macrismo echó mano al blanqueo como mecanismo para favorecer el ingreso de divisas desprovistas de legalidad al país, además de facilitarle una amnistía fiscal a buena parte de la clase empresaria argentina (ver p.10, sección economía). “Hay miles de millones de dólares de argentinos que están en el exterior, que se los llevaron porque no confiaron en el Estado”, enfatizó el presidente. Cabe agregar que entre esos “miles de millones” se encuentran los u$s 1.250.000 que, según su propia declaración jurada, el presidente tiene en las Bahamas (sin contar sus firmas offshore que figuran en los papeles de Panamá).

Como parte de un panorama poco alentador, para este año el actual gabinete deberá afrontar vencimientos de deuda por u$s 2.600 millones. A esto debe agregarse un déficit fiscal que sigue siendo un problema para la gestión, pese al brutal ajuste en marcha, ajuste que comienza a modificar la adhesión social al actual gobierno.

En dicho contexto, el oficialismo debate las tácticas para la implementación del programa económico con ciertos grados de improvisación. En el bloque gobernante y la fracción burguesa que lo apoya, hay coincidencia en la necesidad que avanzar en una mayor liberalización de la economía. Sin embargo, hay en su seno quienes pretenden un ajuste más brutal que el vigente, profundizando el recorte en el gasto público, y los que se inclinan por dosificar levemente la administración de las medidas anti obreras poniendo en la balanza el alto costo político que ya viene sufriendo la gestión. Entre los primeros, se destaca Carlos Melconian, presidente del Banco Nación, caracterizado por su ortodoxia y por su prontuario como lacayo del establishment financiero mundial desde hace tres décadas. Además de su capacidad de daño como funcionario, Melconian es uno de los bonistas que inició juicio contra la Argentina en el juzgado de Thomas Griesa, demandando al país por más de u$s 772.000 en títulos públicos, de los cuales la mayor parte los había adquirido a fines de 2001. Como funcionario, formó parte también de la reciente negociación para cerrar el acuerdo con los buitres por parte del gobierno de Mauricio Macri. Un ejemplo ilustrativo de cómo la casta empresarial al comando del Estado avanza en decisiones económicas y políticas a la altura de sus cuentas bancarias y contrarias a los intereses de nuestro pueblo. En tanto Aranguren, el actual ministro de Energía que sostiene estar “aprendiendo sobre la marcha”, consignó la tenencia de acciones de Royal Dutch Shell por $16.326.051,67: el mismo que debería regular a la filial argentina de la empresa en la que es accionista y que se vio directamente beneficiado con el aumento en las tarifas de gas de más de 400%, junto con la adjudicación a la petrolera Shell de siete de las ocho licitaciones que se pusieron en juego para la importación de gasoil al país.

Un bicentenario de dependencia capitalista

Así están las cosas: mientras los dueños del capital, tan manchados por hechos de corrupción como el saliente staff de testaferros y revoleadores de bolsos, prometen que “la luz al final del túnel“ recién podrá verse en el 2017, se consolidan multimillonarios negociados con los capitalistas locales y extranjeros. En ese marco de sumisión directa y sin eufemismos al imperialismo yanqui debe comprenderse el ingreso de la Argentina como miembro observador a la Alianza del Pacífico, lugar desde el cual se escribirán los cipayos planes económicos y políticos de la actual gestión que sufrirá el conjunto de la clase trabajadora argentina. En ese orden se inscribe la modificación de la Ley de Tierras mediante el Decreto nº 820/2016, para que los capitalistas extranjeros no tengan siquiera la laxa regulación que tenían para sus negocios; en el mismo sentido, se proyecta una visita de técnicos del FMI a Bs. As. para fiscalizar las cuentas.

La dependencia del capital imperialista, con diversos grados, es una política de estado, una línea de continuidad. De igual manera lo es la corrupción, que no es patrimonio exclusivo del macrismo, ni tampoco del kirchnerismo. Parte estructural del entramado burgués, los hechos escandalosos golpean tanto a numerosos ex funcionarios y empresarios kirchneristas por coimas de todo tipo, como a la actual pandilla de CEOs y yuppies que se adueñaron del aparato estatal, y que se benefician de manera directa de sus propias medidas de gobierno en tanto gerentes y accionistas de los monopolios. En el andamiaje de retornos, coinciden ambos bloques como beneficiarios de la denominada “patria contratista”, como lo confirma la íntima relación entre Báez y Calcaterra, primo del actual presidente, quien fuera socio de Lázaro Báez en obras públicas asociadas a la empresa IECSA S.A., propiedad de la familia Macri. Desde luego, por motivos obvios de alineamientos mediáticos, la actual portada de los diarios la ocupa la novelesca imagen de José López tratando de ocultar 9 millones de dólares no declarados en un convento, dando con su patética performance golpe de gracia a buena parte de las pretensiones kirchneristas (ver p. 4, nota editorial).

Los que no resisten (ni en la calle, ni en tribunales) y nuestras tareas como luchadores

A la lista de procesados, como Amado Boudou, Ricardo Jaime, Lázaro Báez, Cristóbal López, se suma ahora el desfile por tribunales de Aníbal Fernández y de la propia expresidenta. La publicidad de los innegables hechos de corrupción de la gestión del FpV, profundiza la atomización del kirchnerismo, aumenta los desprendimientos de diputados y gobernadores, acrecienta las grietas con el peronismo ortodoxo quien se aferra a la dirección del partido justicialista para reestablecer la “línea histórica” y prepararse para futuras contiendas. Este panorama avizora una nueva situación de orfandad política de sectores de nuestra clase que conservaron hasta no hace mucho tiempo sus esperanzas en el proyecto populista. Por ello, y ante una coyuntura más adversa para los trabajadores, de creciente conflictividad y de empeoramiento de las condiciones de vida, tenemos que dar un debate consecuente con dichos sectores en torno al carácter de la resistencia y a la posibilidad de construir una amplia alternativa política desde la izquierda anticapitalista.

Por el lado de la burocracia sindical, el veto de la ley anti-despidos pasó sin pena y sin gloria, a pesar de los altisonantes discursos del gremialismo burocrático. Está en marcha una tregua para garantizar la gobernabilidad a la vez que el moyanismo se asegura un aumento salarial del 37% en cuatro tramos, en favor de los intereses “corporativos” de los camioneros.

A pesar del deterioro económico en curso -y las importantes muestras de resistencia en algunos sectores sindicales y sociales- lo cierto es que de momento, la fragmentación de las luchas no permiteun nivel de respuesta popular a la altura del ajuste llevado a cabo por el gobierno nacional y sus expresiones provinciales.

Sin embargo lentamente esas luchas parciales comienzan a marcar el camino por no perder algunos derechos. Ejemplo de esto ha sido el accionar de diversos sectores sindicales ensayado en Tierra del Fuego, o el proyecto de coordinación gremial en la provincia de Santa Cruz de quienes se oponen al endeudamiento promovido por Alicia Kirchner. Dicha gobernadora pretendió supeditar el pago del aguinaldo a la toma de estos préstamos, aprobados por el Frente para la Victoria en el medio de la represión.

La actual coyuntura política plantea nuevos desafíos a la izquierda en nuestro país: nos exige mayor nivel de madurez e iniciativa política, niveles de articulación y coordinación política estable, capaz de enfrentar con la fuerza organizada los embates del poder económico.

En el marco del Bicentenario de la Independencia, retomemos las banderas de lucha del pueblo trabajador, defendamos nuestra dignidad y los verdaderos intereses de la patria con coraje e independencia política. ¡Nunca los ricos resolvieron los problemas del pueblo! ¡A organizar la resistencia popular, por la segunda y definitiva independencia!

OP Hombre Nuevo