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30 de marzo – Día de la tierra Palestina

Día de la Tierra Palestina

Hoy, 30 de marzo de 2016, se cumplen 40 años de la protesta que realizó la sociedad palestina en contra del robo de tierras que perpetra el régimen de apartheid del Estado de Israel. Siete jóvenes palestinos fueron asesinados por el ejército sionista en esa oportunidad. Cuarenta años de aquellos hechos, casi setenta de la implantación del Estado de Israel, están marcados por la negación, la opresión, la limpieza étnica contra el pueblo palestino. Cárceles, tribunales de guerra, bombardeos, expropiación de tierras, expropiación de viviendas, expropiación del agua, expropiación de cualquier tipo de derecho a la vida constituyen la política del sionismo contra el pueblo palestina. Por si no fuera suficiente el atropello sistemático, se suma la impunidad internacional. Hablar de la violación a los derechos de niños, mujeres, hombres,  jóvenes y ancianos de parte del Estado de Israel está prohibido, y ahí están los organismos oficiales del estado en todo el mundo para perseguir a quienes alzan su voz.

Pero hoy, no sólo repudiamos una vez más el genocidio de un estado terrorista. Hoy, ante todo,  abrazamos a ese abnegado y heroico pueblo palestino que lucha por la libertad, por la tierra, por la cultura.

¡Viva Palestina Libre!

Organización Política Hombre Nuevo – Argentina

30 de marzo de 2016

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CARNET DE IDENTIDAD

Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carné es cincuenta mil;
que tengo ocho hijos,
y el noveno vendrá al final del verano
¿Te enfadarás por ello?    Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre…
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?…
Soy nombre sin apodo.

Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en ellas calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo…
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
estas rocas…
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?

Escribe, pues…
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Mas, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!…
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!

(Mahmoud Darwish, Al-Birwa, 1941-2008)