Home » Juventud » Actividades Juventud » Seminarios Guevaristas de Formación – Bloque I – Imperialismo y Dependencia
Seminarios Antiimperialismo

Seminarios Guevaristas de Formación – Bloque I – Imperialismo y Dependencia

 

 

 

 

1

 

 

Bloque 1 – 1º Encuentro:

IMPERIALISMO Y DEPENDENCIA

Expositora: Valeria Ianni

¿Para qué formarnos? ¿Por qué es tan necesaria la reflexión, pero siempre en unión inquebrantable con la acción?
Como jóvenes tenemos la impostergable tarea de continuar tejiendo ese hilo rojo de la historia que la versión oficial de los poderosos, escrita con sangre intenta siempre cortar o enmarañar. Tras la derrota material e ideológica que significó la última y más sangrienta dictadura en nuestro país para nuestra clase y nuestra tendencia política, nos urge dar la batalla en este plano.
Desde esa convicción creemos necesario el humilde pero decidido aporte desde estos seminarios de formación, no como mera reflexión, sino como guía para la acción.
Tras la caída del Muro de Berlín (1989), las teorías del fin de la historia, del fracaso de los “grandes relatos” y del comunismo, intentan tentarnos con la posibilidad de dar fin a este sistema de muerte sin tomar el poder; o también nos seducen con la posibilidad de embellecerlo un poco, institucionalizándonos. El necesario rearme ideológico exige claridad estratégica, y en este sentido es que nos proponemos rescatar la integralidad del pensamiento del Che y la importancia de la construcción de una estrategia de poder como centro del debate, para poder dar fin a un sistema de muerte y deshumanización, pero también para dar cuenta de la necesidad y posibilidad de un mundo nuevo.

El primer encuentro del bloque uno (el segundo bloque tendrá lugar en la Ciudad de La Plata) estuvo orientado a adentrarnos en la teoría del imperialismo, a nivel histórico y geopolítico.

 

                Imperialismo y dependencia

Asistimos a un doble corte generacional: uno de tipo diacrónico, cuya causa es el aniquilamiento de toda la generación de nuestros compañeros de los ’70; y otro de tipo sincrónico, a través del cual las luchas que se están dando en este mismo momento en otras partes del globo se nos presentan fragmentadas, desdibujando la dimensión mundial de la lucha, que se traduce en aislamiento y fragmentación. El desarme ideológico que acarreamos tiene su correlato en el análisis del imperialismo, en la asimilación de teorías burguesas e inclusive en la figuración de teorías funcionales al capitalismo nacidas dentro del campo de la izquierda. A raíz de las transformaciones y  debates del siglo XX, surgen teorías desde el seno del “marxismo” o figuras de la izquierda que proclaman el fin del imperialismo, aportando confusión a la clase, volviendo difuso al enemigo. En términos de praxis política, la falta de un enemigo definido, impugna la posibilidad de plantearse una estrategia de poder consecuente.
Comprendemos junto con el Che que el devenir histórico del desarrollo del imperialismo, plantea un enemigo más complejo en el objetivo de la toma del poder: el enemigo no se restringe solo a las clases dominantes locales sino que implica un sistema mundial de potencias geopolíticas, guardianes del capital. Nuestra América conoce “desde adentro”  el imperialismo yanqui, que sojuzga a los pueblos americanos en su “patio trasero”.
La noción de imperialismo tiene múltiples y diversos significados a nivel teórico, lo que vuelve imprescindible definirla, delimitarla y retomar los aportes teóricos del marxismo.         Entendemos al imperialismo como una categoría, no como concepto aislado en el plano de las ideas, sino como expresión de una forma de ser de la cosa existente. Dicha categoría no es indefinida históricamente sino que es propia del modo de producción capitalista en su capacidad de desplegarse a escala mundial. Es compleja y concreta, da cuenta de una totalidad.  No es un fenómeno meramente económico, ni solamente político o militar.

A su vez debemos considerar los cambios cualitativos desde los orígenes del imperialismo a fines del siglo XIX hasta la actualidad. No basta con la concepción dogmática de comprender las leyes generales del capitalismo, requiere el reconocimiento de las continuidades y rupturas, su análisis y contemplación en la práctica. Una visión crítica de la historia requiere de no practicar un dogma de fe o adscribir mecánicamente a citas de autoridad, hay que señalar, corregir y profundizar en la práctica las críticas a nuestra propia historia y a nuestra corriente.

Las tendencias del capitalismo en su fase imperialista se pueden observar en tres grandes etapas:

Surge el imperialismo como lo comprendemos (fines del siglo XIX, principios del XX)

Parte de una profunda y prolongada crisis que parecía predecir el fin del capitalismo, y por el contrario demostró que él mismo tenía la capacidad de recomponerse y expandirse, económica y territorialmente. Lenin plasma en su folleto “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (redactado en plena 1º Guerra Mundial) la concepción del  imperialismo como nueva fase, más compleja, del capitalismo. En esa fase se agudizan las contradicciones del capitalismo, derivando en guerras inter-imperialistas. Surge el interrogante entonces… ¿Cuál es la política frente a la guerra inter-imperialista? Lenin va a plantear que la misma no puede traducirse en una visión de la contradicción principal como Imperio-Nación, ya que esto recae en el apoyo a las burguesías nacionales, en el aval a la masacre injustificada entre obreros de diferentes naciones. Tampoco es la reivindicación de la paz en abstracto, lo cual sería cercano a desertar del proyecto revolucionario. Dirá Lenin que de lo que se trata es de transformar esa guerra inter-imperialista en guerra civil., de empuñar esas armas contra el propio imperialismo y sus expresiones nacionales.
Reconfiguración del capitalismo posterior a la 2° Guerra Mundial
Finalizada la Guerra Mundial, EEUU surge como una gran potencia, acaparando el dominio industrial a nivel mundial (50% de los capitales industriales a nivel global eran yanquis). El dólar alcanza su auge y  su gran hegemonía basada en instituciones como el FMI y el Banco Mundial, que se crean a partir del acuerdo de Breton Woods. El mismo acuerdo da nacimiento a la OTAN. Derrotado el “Eje del Mal”, EEUU intentó primero en ruralizar Alemania y Japón, pero ante la amenaza del fantasma comunista de la URRS, decide tener un papel beligerante en la industrialización de esos países (sin permitir el re-armamento bélico). Las distintas burguesías del mundo comienzan a ver en EEUU un garante, el “gendarme del orden capitalista a nivel mundial”. El pacto de no agresión entre EEUU y URSS, con el acuerdo de Yalta da comienzo a la Guerra Fría, y libra así a su suerte a las “democracias populares” países entre Rusia y Alemania liberados por la contraofensiva del Ejército Rojo contra el nazismo. Caracterizamos que la Guerra Fría no fue una guerra inter-imperialista, ya que la URSS no era una potencia capitalista, y su relación con los países periféricos no era imperialista (aunque es un debate de gran complejidad).

 

 3° Caída del Muro (1989) y fin de la URSS (1991)

Muchos creían que, caído el bloque socialista, iba a reconfigurarse un escenario de enfrentamiento entre potencias mundiales imperialistas (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) para ver quién sería el nuevo poder dominante en el reordenamiento mundial. No obstante, el nivel de asociación entre la tríada EEUU-UE-Japón fue muy elevado y EEUU consolidó su poderío confirmando que no hay ningún poder hasta nuestros días que se aproxime a éste.
Pensar el imperialismo y el capitalismo como una totalidad implica rastrear la base económica del proceso, sin reducir todo a eso, rastreando también los aspectos políticos y militares. La importancia de analizar estos procesos radica en no hacer de los momentos o fenómenos una tendencia de manera lineal, como si la economía no estuviera mediada por la política.

 

                Nuestras tareas…

Se impone la necesidad de estudiar el imperialismo, de analizar la actualidad y reconstruir una larga tradición antiimperialista e internacionalista no abstracta sino con sentido del momento histórico. No debemos regalar nuestra lucha antiimperialista ni de liberación nacional a gobiernos capitalistas que se dicen antiimperialistas discursivamente y en sus políticas internacionales no han mostrado pasos firmes en ese sentido.

Resulta imperioso retomar la tradición histórica y el vínculo con luchas de nuestro continente y disputar la bandera del antiimperialismo y la liberación nacional que ninguna burguesía nacional logrará levantar consecuentemente.

Sobre el debate de Multipolaridad vs. Polaridad, pensamos que no hay que hacerse ilusiones. Es importante analizar no solo las variables económicas de las potencias imperialistas/países emergentes, sino también la hegemonía político-militar. En ese sentido, si bien las variables de crecimiento económico chino y ruso son considerables, hoy EEUU tiene cuatro veces más presupuesto bélico que China y diez veces más que Rusia. Hay que remarcar que EEUU no tiene la misma hegemonía indiscutida de los años 90, y que ahora necesita el consenso de la OTAN para plantear invasiones directas. No creemos que haya que abogar desde el campo popular por la multipolaridad. La multipolaridad no es el equilibrio entre potencias, y de serlo, tampoco sería deseable. El imperialismo tiene implicancias descarnadas para los pueblos oprimidos, lo aplique quien lo aplique. Así como no existe un capitalismo humano, tampoco un imperialismo en ese sentido. No tenemos que confundirnos, pensar que implica mejoras el advenimiento de las potencias rusa y china. Las relaciones político-económicas que mantienen con los países periféricos al capitalismo metropolitano es una relación de sometimiento, de profundización de la dependencia y la primarización de sus economías. Por último, no descartamos que una posible guerra inter-imperialista (hoy lejana, no planteada) puede presentar condiciones más favorables para la intervención disruptiva del pueblo, con una perspectiva de liberación propia. Pero la tarea central es mantener la independencia de clase de cualquier imperialismo.

Como generación que se propone un cambio de raíz para nuestro país y nuestra clase no debemos olvidar lo que el Che sintetizó en breves palabras… “no confiar en el imperialismo, ni un tantito así”.

 

Bibliografía sugerida:
– “El imperialismo, fase superior del capitalismo” – Lenin (1916)
– “Bajo el imperio del capital” – Claudio Katz (2012)
– “El capitalismo tardío” – Ernest Mandel (1979)
–  Otros autores: Perry Anderson, Leo Panitch.