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Paraguay: las garras afiladas del Imperio

Concentración de las tierras, golpes “blandos”, masacres, avance de multinacionales y un pueblo que empieza a hacer escuchar su grito de lucha y resistencia. Paraguay, otro capítulo de las garras de imperio sobre nuestra patria latinoamericana.

 

Bajo la Sombra colorada de Stroessner

Alfredo Stroessner fue un dictador paraguayo que estuvo al frente del gobierno militar durante 35 años seguidos, desde 1954 hasta 1989. Como el resto de las dictaduras que sufrimos por aquellos años, su régimen implementó un avance liberal en términos económicos, secuestros, torturas (participación en el plan cóndor), dio asilo a otros dictadores derrocados e incluso a altos jefes militares del nazismo.

La historia del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI en  Paraguay estuvo marcada por los gobiernos del Partido Liberal y la Asociación Nacional Republicana – Partido  Colorado, del cual Stroessner era parte. Es decir que desde 1886 hasta hoy ambos partidos se fueron alternando en el gobierno, no sin tensiones ni enfrentamientos. Con la excepción de la presidencia de Franco en 1936 (hasta 1937) y del obispo Fernando Lugo entre 2008 y 2012.

En junio del 2015 se cumplen tres años de dos sucesos que marcan la historia reciente del pueblo paraguayo, la Masacre de Curuguaty y el golpe de estado a Lugo; siguiendo un proceso que tiene un mismo eje denominador, desde el primer gobierno del partido colorado en 1886 hasta el actual de Horacio Cartes, pasando por Stroessner, Lugo y Franco: la concentración de la tierra.

Promesas resistencias y represión

Fernando Lugo llega al gobierno en 2008 levantando principalmente las promesas de una reforma agraria a favor de los sectores campesinos pobres, difícil de entender ya que llegaba de la mano de una alianza con uno de los sectores de la derecha tradicional del país, el Partido Radical Liberal Auténtico. Más difícil aún de aplicar si mantenía, como lo hizo, la estructura económica del país sin grandes ni pequeños  cambios, basada en el extractivismo y la agro exportación.

En 2012, el penduleo de Lugo llegaba a sus límites. Por un lado, estaba presionado por los grandes grupos mediáticos y económicos, principalmente de la mano de Monsanto; mientras que por el otro, el pueblo campesino y trabajador veía que la tan ansiada reforma agraria estaba en un horizonte cada vez más lejano. En este contexto se da la Masacre de Curuguaty, en junio de ese año.

En un toma de tierras fiscales en la que participaban cerca de mil campesinos, lo cual era una táctica de  presión para exigir la redistribución de las tierras prometidas  (pero nunca cumplidas) por Lugo, se da una feroz represión. Más de trescientos policías avanzan contra los campesinos desalojando las  tierras que reclamaba como propias un ex presidente del partido colorado. El saldo de la represión y la resistencia fue el de diecisiete personas muertas, once campesinos y seis policías. Este operativo fue dirigido por el grupo especial de operaciones (GEO), grupo entrenado por militares colombianos bajo la presidencia de Fernando Lugo, justamente. Participaron también la Policía Montada, la Policía Nacional y la Policía Regular.

Este hecho, que es el inicio del fin del gobierno de Lugo, al día de hoy sigue sin tener respuesta ante el asesinato de los campesinos. Sólo se ha abierto una causa para investigar la muerte de los 6 policías, causa por la cual se iniciará un juicio sobre doce campesinos.

Golpe “blando”: De Lugo a Cartes

La historia reciente de nuestros pueblos está atravesada por los golpes de estado realizados por los militares. A diferencia de esa modalidad, en 2012 en Paraguay se dio un golpe de estado “constitucional”, “parlamentario”, que los medios llamaron “blando”.

En lugar de los  militares tomando las riendas, esta vez fue el  congreso guaraní el que a través de un juicio político destituyó a Fernando Lugo dos semanas después de la masacre. ¿Qué tendrá de blando un golpe de estado que se afirma sobre la sangre campesina de Curuguaty? ¿Qué puede tener de blando un golpe de estado que envía sicarios a asesinar a las Víctimas y Familiares organizados de la Masacre?

Sin distinguir de blandos o duros, fue Estados Unidos el primer gobierno de América en reconocer las nuevas autoridades bajo  la presidencia de Franco, ex vicepresidente de Lugo que ahora tomaba su lugar. El fuerte progresismo de la región hizo tambalear con sus declaraciones de escritorio  y suspensiones provisorias (UNASUR Y MERCOSUR) al nuevo gobierno. Suspensiones que levantaban menos de un año después.

En medio de un clima de represión y avance neoliberal se llevaba adelante el “democrático” proceso electoral por el cual el Partido Colorado volvía a estar al frente del gobierno, siendo Cartes elegido presidente.

Bajo el nuevo gobierno, se intensifican las políticas neoliberales, junto a la persecución y represión sobre el pueblo: tarifazos, modificación de la ley de seguridad interna, lo que permite el despliegue de las fuerzas militares; ley de responsabilidad fiscal, que no es otra cosa que recortes en los presupuestos de salud y educación y, principalmente, la ley de Alianza Público- Privada, a través de la cual el estado otorga bajo concesiones al sector privado los recursos y bienes comunes, incluida todos los servicios que son o eran estatales, como infraestructura, salud y educación con plazos que llegan a los 50 años.

Se trata, una vez más, de iniciativas políticas económicas que provienen de las injerencias del FMI, y principalmente de Estados Unidos.

Basta con tener en cuenta que uno de los diez mayores inversores en Paraguay siguen siendo los capitales yanquis, a través de una docena de empresas entre las cuales se destaca Monsanto.

No es casualidad que la multinacional hay conseguido liberar en los últimos años distintas variedades de semillas transgénicas que son resistentes a las fumigaciones en un país que es el cuarto productor y el sexto exportador de soja a nivel mundial, en un país que cuenta con el 92% de la tierra cultivable utilizada para la exportación, en un país que tiene una concentración de la tierra que lo lleva al primer lugar del mundo en tanto desigualdad: 2,6% de los propietarios son dueños del 85% de la tierra cultivable.

Resistencias por abajo

En medio del avance neoliberal que vienen imponiendo los gobiernos guaraníes, las resistencias de los estudiantes, trabajadores y campesinos pobres no se hacen esperar.

Movilizaciones de estudiantes, principalmente secundarios, que exigieron el año pasado por mayor presupuesto para la educación pública, las ininterrumpidas tomas de los sectores campesinos que se organizan bajo la bandera de la reforma agraria,  el histórico paro del 2014 luego de 20 años sin huelgas generales y el próximo paro de agosto de este año, al cumplirse dos años de la asunción de Cartes, marcan un camino en medio de tantas adversidades.

Bajo las mismas consignas desde Hombre Nuevo  nos solidarizamos con el pueblo paraguayo y exigimos justicia por la Masacre de Curuguaty y la libertad de los presos campesinos de esa localidad. Levantamos nuestra voz contra la ley de Alianza público- privada y seguimos luchando junto a nuestros hermanos guaraníes por una patria sin opresores.

Por un gobierno de trabajadores y campesinos.

Por el socialismo.