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Organizar las luchas para frenar el ajuste

Análisis de los resultados electorales y final incierto frente al ballotage presidencial. El plan de los sectores patronales y la burocracia sindical. Las tareas de las fuerzas de izquierda.

Finalmente llegó el día tan ansiado por los partidos patronales. A diferencia de otros recambios presidenciales que tuvieron un signo de crisis económica y conmoción social, el escenario de transición actual se muestra con un nivel alto de estabilidad y recomposición de la hegemonía de los sectores dominantes, mérito principal del kirchnerismo luego de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre del 2001.

Sin embargo, las variables económicas no son para nada alentadoras para la futura gestión y se acumulan tensiones importantes en este plano: a un contexto de turbulencias internacionales que se manifiestan en la devaluación del principal socio comercial de la Argentina, Brasil, y en la depreciación del yuan chino, que afecta la paridad con el peso, se le suman: el déficit fiscal, la falta de divisas y una importante caída de las reservas en el Banco Central, el estancamiento de la producción industrial, la ausencia de inversiones y la caída de los precios de los commodities a nivel internacional.

Es decir, el próximo gobierno, políticamente más débil que el anterior y con un congreso dividido, deberá afrontar un panorama económico aún más complejo y con menos margen de maniobra que la gestión saliente. Los empresarios ya definieron su plan que será asumido por quien se corone finalmente como Presidente de la Nación tras el ballotage del 22 de Noviembre. La opción del capital implica avanzar en un rápido acuerdo con los holdouts, anticipar un nuevo ciclo de endeudamiento y fundamentalmente concretar un nuevo proceso devaluatorio transfiriendo el costo de la crisis, como en tantas otras oportunidades, en las espaldas de la clase trabajadora.

Lo que está en discusión en todo caso es la forma en la que se llevará a cabo el ajuste. En buena medida todo dependerá de si la magnitud de la devaluación compensa las demandas de la burguesía, pero también estará determinado por la correlación de fuerzas y la capacidad de la clase y de los sectores populares de organizarse en las calles para la resistencia.

Se viene la segunda

Con sorpresas y un final incierto pasaron las elecciones de Octubre. Por primera vez desde la reforma constitucional de 1994 se efectivizará un ballotage para la elección a presidente. A contra pelo de los pronósticos iniciales Scioli no ganó en primera vuelta. Lejos de esto, la elección se polarizó entre el candidato de Cambiemos, Mauricio Macri, que sorpresivamente obtuvo algo más del 34%, quedando a tan solo dos puntos y medio por debajo del candidato del FPV quien de las PASO a la fecha lejos de superar el 40% redujo ese porcentaje a menos del 37% de los votos.

Si analizamos en términos de cantidad de votos de las PASO a la fecha el FPV obtuvo 280.000 votos más. El candidato de UNA, Sergio Massa, conquistó 842.00 votos nuevos en octubre, pero sin dudas, el que más creció fue Macri, quien en estos dos meses sumó 1.500.000 votos nuevos. El candidato de la fuerza Cambiemos, logró instalar en parte de la sociedad la necesidad del voto útil y de un cambio de signo político. ¿De dónde provino este caudal de votos? En parte, en relación a las PASO aumentó la cantidad de votantes, más de un millón de votos nuevos que dieron cuenta de la participación de casi un 80% del padrón, contribuyeron a esta tendencia. Por otro lado, en las PASO el voto en blanco fue del 5%, mientras que en octubre se redujo al 2,36% de los votos. Además, el leitmotiv del voto útil influyó en los votantes de Margarita Stolbizer que sin dudas aportaron algún punto más a la elección del macrismo. El declive del autodenominado “progresismo” llega a tal punto, que era difícil sostener una propuesta alternativa a la derechista de Cambiemos, justamente cuando en varias provincias iban en alianzas en conjunto (en Santa Fe que es su gran bastión los Progresistas obtuvieron 3,98% un poco más que el FIT). Pero en buena parte los resultados sin dudas se explican por el avance del PRO -Cambiemos en la provincia de Buenos Aires y en Córdoba.

En el territorio bonaerense se dio la gran batalla. En esta provincia que representa nada y nada menos que el 38% del padrón electoral, el viejo caudillo peronista Aníbal Fernández perdió la contienda frente a la hasta hace poco desconocida María Eugenia Vidal, quien se coronó con el 39,50%. En Buenos Aires claramente hubo un voto castigo a Aníbal Fernández. Las denuncias por sus vínculos con el narcotráfico tuvieron impacto, a la par que evidentemente todo el aparato del PJ no jugó a fondo para militar su candidatura. Por primera vez desde el año 1983, cuando el radical Armendáriz ganó la elección provincial, un político de signo no peronista gana la elección a gobernador en el complejo territorio bonaerense. La derrota de la fórmula Fernández-Sabbatella también lo es del núcleo duro del kirchnerismo. Los pases de factura ya afloran, poniendo de manifiesto una crisis interna en el peronismo, luego de que los resultados del escrutinio oficial se convirtieron de hecho, en una posición de inferioridad para el candidato del FPV.

El triunfo de Vidal fue acompañado en algunos distritos de la provincia por el avance amarillo sobre comunas históricamente dirigidas por poderosos barones del conurbano o por dirigentes kirchneristas de la última época. Fueron derrotados por el PRO Hugo Curto, en Tres de Febrero, Humberto Zúccaro, en Pilar; Jesús Cariglino en Malvinas Argentinas. El kirchnerismo perdió en Morón, en Quilmes y en Lanús donde el camporista Julián Álvarez no pudo retener la intendencia frente al Ministro de Hacienda porteño Néstor Grindetti.

Más allá de quien gane en noviembre, el dato significativo de esta elección es que casi un 97% de la población eligió opciones conservadoras. El aggiornamiento de los discursos de campaña en el último tramo que revistieron el escenario de ajuste fue efectivo y hasta Macri tuvo que salir a defender la estatización de Aerolíneas Argentinas o la asignación universal por hijo. Fue Massa quien ocupó más claramente el espacio de la derecha, con sus propuestas de presentismo a los docentes, hablar contra los planes sociales, o militarizar las villas, mechando en el medio su pedido de la implementación del 82% móvil y la eliminación del impuesto al salario para ganar adhesión en sectores obreros. Sin embargo, los principales candidatos patronales hicieron gestos muy claros en relación al cepo, al endeudamiento externo y la devaluación que son objetivamente propuestas a la talla del capital, representando un giro claro por derecha, con el que se cierra un ciclo que se abrió con la crisis del 2001 y la posterior reconstrucción de la institucionalidad burguesa. Es incierto el resultado del ballotage, pero con los números actuales un escenario probable es que Macri sea ganador, pero también y en menor medida hay una cierta posibilidad de que Scioli arañe con pocos votantes un triunfo. De cara al ballotage el sciolismo, tiene que diferenciarse de Macri, tarea complicada para un noventista de la primera hora como es el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires sumado a un silencio ensordecedor efectuado por la rosada en los últimos días.

En plena pelea, ya arrancó la rapiña de votos, por ello, tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri apelaron en sus discursos a interpelar a las otras fuerzas. La tercera fuerza queda como árbitro en la disputa, Massa se convierte en una prenda de negociación. Sus más de 5 millones de votos pueden definir la elección para un lado o para el otro. Más allá de que las declaraciones no indican necesariamente un comportamiento lineal de los votantes de Massa, y que probablemente este caudal de votos se divida entre las dos fuerzas de cara al ballotage, aunque es preciso mencionar que no es un dato menor la resolución del plenario del Frente Renovador y UNA, donde la plana mayor de esta fuerza anunciaron un apoyo implícito a Cambiemos, explicitando que no van a votar por Scioli.

El otro dato significativo, gane quien gane el ballotage, es que el FPV ya no cuenta con quórum propio en la Cámara de Diputados. Este repliegue implica que con aliados podría llegar a 110 votos, pero no alcanza al 129 para garantizar el quórum. El panorama en la cámara de senadores es distinto, ya que el FPV aumenta sus escaños garantizándose con aliados 44 votos.

Acompañando la tendencia regional

Los resultados electorales del país se inscriben también en un contexto regional de retroceso e inercia del movimiento popular. Tras una década de gobiernos de corte neodesarrollistas, en los últimos tiempos en América Latina han avanzado electoralmente fuerzas políticas de derecha, pero que ya no representan a los clásicos exponentes del neoliberalismo. Una derecha aggiornada que no solo expresa a las clases sociales pudientes sino que tiene arraigo popular y capacidad de movilización. Este avance de una perspectiva conservadora a nivel continental explica también la creación de la Alianza del Pacífico integrada por México, Chile, Colombia y Perú que tienen firmados TLCs con EEUU, que comparten la lógica económica del neoliberalismo. Mientras tanto los procesos antiimperialistas que supieron estar a la delantera en América Latina se encuentran nuevamente en un punto de inflexión, con la excepción de Bolivia, lo que representa una señal de alarma para toda Latinoamérica y pone a prueba la necesidad de profundizar la movilización popular en una perspectiva anticapitalista.

Los que ganaron

Los verdaderos ganadores de esta contienda son los dueños del capital, quienes desde las primeras horas han salido a festejar los resultados expresándolo mediante la suba en las bolsas y en los títulos de la deuda pública. La perspectiva de que gane Macri, aunque prácticamente no tiene diferencias con Scioli, les garantiza de manera rápida y efectiva un ajuste y una salida pro mercado a la crisis, así como una mayor penetración de la política norteamericana en nuestro país.

Los sectores capitalistas se frotan las manos ansiosos frente al ingreso de una nueva gestión que cumpla de forma cabal con sus expectativas, así lo confirmaron las patronales agrarias, quienes aguardan para liquidar los granos frente a la certeza de la eliminación de las retenciones prometidas por ambos candidatos que aún se encuentran en carrera. Al buen entendedor pocas palabras… un economista de la Fundación Mediterránea sostuvo que “un escenario bueno sería con un gobierno amigable hacia el campo, pro mercado y con un programa de estabilización macroeconómica”.

Por su parte Héctor Méndez afirmó que los resultados electorales son “una enorme lección sobre la capacidad de la sociedad, que parecía adormecida”, y juzgó que Daniel Scioli “tiene bajas chances” de imponerse en la segunda vuelta. Para el industrial, con un eventual gobierno de Mauricio Macri “va a haber problemas, pero el clima va a ser distinto y ese es un factor fundamental para la construcción” de una sociedad”.

En el mismo sentido el sector financiero recibió el resultado de las urnas como una “noticia positiva”, porque el líder del PRO representa “una postura de mayor apertura a los mercados”,

Los sectores patronales ya anticiparon su pliego petitorio encubierto bajo el slogan de pacto social. Se pergeña detrás de bambalinas un acuerdo entre el gobierno, empresarios y burocracia sindical para imponer el techo a las paritarias en el 2016 de 20% que rijan durante dos años y que sólo puedan ser rediscutidos en negociaciones por empresa. La Unión Industrial Argentina quiere dar claras señales de que apoya el diálogo social y por eso invitó al director de la Organización Internacional del Trabajo, Guy Ryder, para que exponga sobre este tema en la próxima conferencia industrial, que se hará el 14 de diciembre, tan solo 4 días posteriores a la asunción del nuevo gobierno y con la representación amplia del empresariado y del gremialismo burocrático que oficiara de intermediario para contener la protesta social.

El panorama aún es incierto, los resultados finales del 22 de noviembre marcaran también el lugar que tendrá cada uno de los líderes sindicales de cara al nuevo gobierno. Mientras tantos en pleno rio revuelto la CTA de Yasky está jugada con Scioli, mientras la CGT de Moyano mantiene su preferencia aun no declarada por el PRO. Antonio Caló por su lado sostuvo que “Si Macri avasalla las conquistas de los trabajadores nos vamos a enfrentar” pero si gana Macri tendremos una relación institucional. Con todo respeto, si la gente lo votó, como dirigentes gremiales tenemos que respetarlo, y cuando tengamos que discutir, discutiremos”, y descartó lanzar planes de lucha similares a los de Saúl Ubaldini en la década del 1980 contra el gobierno de Raúl Alfonsín. “No hay que ponerle miedo a la gente, eso es de otra época. Hoy los chicos se manejan por Whatsapp, antes se manejaban por asamblea, las épocas cambiaron y la gente está en otra sintonía. Hoy los dirigentes nos tuvimos que aggiornar,”, Finalmente Facundo Moyano terminó por aceptar la postura mayoritaria del Frente Renovador y termino elogiando el “cambio”, sin blanquear su apoyo a Macri.

Así estamos país… todo el contexto futuro nos indica que el ajuste ya está en marcha, a pesar que no está planteado por el momento un escenario de crisis abierta, lo cierto es que la realidad política se mostrará adversa para los trabajadores, con aumento de los despidos en los sectores fabriles, recorte del gasto público y un empeoramiento en las condiciones de vida del pueblo pobre.

El papel de la izquierda

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores hizo una buena elección, consolidándose con el 3,27% de los votos como cuarta fuerza desbancando a los pseudo progresistas liderados por Margarita Stolbizer. Siendo la única fuerza que levantó un programa con la denuncia a los candidatos del ajuste, lo cierto es que prácticamente no modificó su desempeño en las PASO (3,25%). En algunas provincias como Salta, Mendoza, Neuquén, Rio Negro, Jujuy y Córdoba las fuerzas del FIT obtuvieron entre un 6 y 10% de los votos para diputados. La lectura desapasionada de estos datos no nos tiene que hacer perder de vista que lo que hay que señalar es que la mayoría de la población acompaño con su voto a las opciones patronales y esto es indicativo de las inmensas tareas de concientización y organización que tenemos por delante que no pueden de ningún modo restringirse a la esfera electoral. Cuestión que el FIT deberá revisar en tanto si será capaz de superar un perfil excesivamente institucional, así como su práctica política sectaria y auto referencial que ciertamente ha determinado la imposibilidad de construir frentes únicos en defensa de los derechos de los trabajadores durante todo este periodo.

Lo acontecido nos obliga a una profunda reflexión. El voto popular volcado mayoritariamente a apoyar las propuestas de los candidatos del ajuste confirma que nuestro pueblo optó por derecha. No podemos ser demagogos, optó por un voto que expresa niveles significativos de desideologización y volatilidad, atraídos por discursos de campaña apolíticos, sin conciencia popular profunda de lo que se traen entre manos ambos candidatos, que solo son la cara visible de los verdaderos ganadores, las clases dominantes.

Pero también hay que reflexionar sobre la naturaleza de la hegemonía y el complejo entramado que demanda casi una disputa cotidiana para mantener el liderazgo. El escenario que se viene en cualquiera de ambos casos, aun con los matices, vaticina tiempos difíciles para el campo popular, con lo cual es posible pensar que ante el avance de la burguesía sobre los derechos de la clase trabajadora, se abra un nuevo periodo de ascenso de las luchas y de resistencia. En ese marco además de luchar, como ya lo ha demostrado de forma consecuente una y otra vez la izquierda en nuestro país, es preciso prestar atención a las posibilidades de capitalización en el plano político de ese descontento social. La futura contienda nos obligara a poner en juego además, lo que hemos aprendido del 2001 frente a la posibilidad cierta de demostrar en las calles nuestra capacidad de iniciativa política superando el nivel económico corporativo.

Finalmente queremos brindar un mensaje de racional optimismo frente a esta adversa coyuntura que por el momento se presenta oscura, el actual escenario nos ofrece nuevos desafíos para las fuerza de izquierda y el campo popular, tenemos la oportunidad para poner en juego la templanza de nuestros principios y la fidelidad a los propios ideales con perspectiva de largo plazo, aportando a instancias de frente único entre todas las fuerzas anticapitalistas que nos hemos mantenido en todos estos años en lucha y organizados pero también tenemos por delante la gran tarea de poner en pie un proyecto político de los trabajadores desde una perspectiva anticapitalista.

No hay dos modelos en pugna, no hay mal menor. Por eso, desde la Agrupación Política Hombre Nuevo llamamos a no votar, anular o votar en blanco. Frente a los candidatos del ajuste llamamos a prepararse para organizar en las calles la resistencia y templar nuestras fuerzas para los tiempos que están por venir.