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PARO

Llamémoslo… Lucha de clases

Por qué paramos, preguntan. Si los que convocaron son los mismos de siempre: los Moyano, los Micheli, los Barrionuevo… Se nombran con nombres propios, como una especie de dinastía aferrada a sus tronos, o para decirlo mejor, aferrados a sus acuerdos de “paz social”, de “convivencia”, de “pacto político”… llamémosle oportunismo, eso que pretende garantizar el acomodo de cara al futuro próximo.
 
Por qué paramos, preguntan. Argumentan que venimos del caos, y nos piden que recordemos cuando en plena crisis teníamos que bancarnos la mala, es decir, aguantar. Y por eso, hay que cuidar lo ganado nos dicen, ser “criteriosos”, y no protestar tanto. Es decir, aguantar. Aguantar, como siempre. Aguantar y aguantar. Es lo único que saben pedirnos… llamémosle conciliación, eso que pretende garantizar que estén contentos “los de arriba”, y que abajo no se note.
 
Por qué paramos, preguntan. Con eso le hacen el juego a la derecha, grita el coro, olvidando o desconociendo que los y las laburantes tenemos herramientas históricas para hacer valer nuestros derechos. Si “la burocracia mala” persigue su propio juego y “la burocracia buena” agacha la cabeza, ¿hay que sentarse al lado del camino y dejar que otros definan nuestro destino? ¡Pero este paro es político che! Y los trabajadores y las trabajadoras no tienen que hacer política, declaman los políticos de turno… El paro es de transporte y vos sos docente, reclama el funcionario… llamémosle economicismo, corporativismo, individualismo, eso que pretende garantizar que los laburantes sólo pensemos en “lo nuestro”.
 
Paramos, sí. Paramos contra esa burocracia temerosa de alentar a la lucha a sus propios afiliados. Paramos contra un gobierno que se arroga como un triunfo haber garantizado las ganancias empresariales durante estos 12 años. Paramos contra el poder económico que se alista para intentar darnos una nueva oferta de ajustes y recortes.
 
Porque en un escenario en el que la clase obrera padece la tercerización, el trabajo en negro, los despidos “por goteos”, los topes salariales, la persecución (gremial, laboral, legal), no estamos dispuetos además a ser masa de maniobra de nadie, oposición o gobierno, para dirimir qué sector del poder tendrá más beneficios después de octubre. Y por eso salimos a la calle, a convertir el paro “dominguero” en un paro activo, porque un día de paro es un día de lucha.
 
Contra todo eso y por la unidad de la clase obrera paramos. Llamémosle lucha de clases.
 
Agrupación Hombre Nuevo