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2015-03 Declaración paro 31-3

Este 31M: Ocupemos las Calles con una Agenda propia de los Trabajadores

Moyano y la CGT Azopardo, junto con la CTA de Micheli, han anunciado por los medios de comunicación el llamado a un paro general para el próximo martes 31. El puntapié había sido dado por los sindicatos del transporte, en especial la UTA, que habían anunciado la medida hace varios días con la intención de negociar con el gobierno una eventual “salida”, cosa que no ha ocurrido hasta el momento.

Se trata de un paro cuyos ejes tienen como referencia al impuesto al salario y la inflación, justas demandas que la burocracia sindical toma y a las que le añade el reclamo por “seguridad”, buscando ligar la protesta con el electorado que se opone por derecha al gobierno nacional.

La burocracia sindical hace su juego; tanto Moyano o Barrionuevo y otros dirigentes del sindicalismo empresario que con espíritu oportunista llaman al paro; siguiendo acríticamente esta iniciativa, y perdido en los laberintos del reformismo y las aventuras centroizquierda, se lo ve a Pablo Micheli. Y más allá, ajenos y leales, Yasky, Baradel y compañía, que se mantienen incondicionales al oficialismo. El sector de Caló no acompaña la medida,  se ha llamado a silencio luego de quedar a la expectativa por cambios en el impuesto que nunca llegaron.

El escenario para los laburantes se presenta complejo, como suele suceder. Por un lado, la inflación pulveriza nuestros sueldos. Según datos oficiales, la mayoría de los trabajadores, más de la mitad de la Población Económicamente Activa, sobrevive con menos de $5.000 mensuales. Es decir, con unos $166 y monedas al día por todo concepto. Las paritarias, por debajo de la inflación en su mayoría, son el primer tarascón que los patrones y el estado le dan a nuestro sueldo. A este panorama debemos sumar las diversas modalidades de precarización laboral que afectan a cientos de miles de laburantes en nuestro país, siendo el empleo no registrado una de sus formas más extendidas, cuyo porcentaje se ha mantenido en torno al 40% durante la denominada “década ganada”.

Por otro lado, quienes apenas superan la canasta básica y tienen un salario bruto de $15.000, reciben otra mordida: tributan el impuesto al salario, mal llamado “ganancias”. En los últimos cuatro años, el peso del impuesto al salario se duplicó sobre los trabajadores en relación de dependencia: pasó del 1,3 al 2, 6% del PBI. Tras el slógan de la “redistribución” de este impuesto que se presenta como “progresivo”, se confisca una parte del sueldo de trabajadores que apenas superan los ingresos necesarios para una familia tipo que alquila, pero además se genera una confusión inaceptable: el salario no es ganancia. Quienes sí tienen ganancias, los verdaderos ganadores del modelo, los Chevron, Monsanto, Bulgheroni o el Banco Macro, no sólo no reciben el peso tributario en sus espaldas, sino que obtienen subsidios, leyes a medida o préstamos a baja tasa del estado. Mientras el gobierno accede a conceder modificaciones en las retenciones a pequeños y medianos exportadores de soja, hay casi dos millones de asalariados, cada vez más, que pagan “ganancias”.

Aún sabiendo que el escenario electoral, y las variantes que se oponen por derecha al actual gobierno, son fuertes condicionantes para que la burocracia salga a la calle, la necesidad de una medida de fuerza del movimiento obrero organizado es una realidad. No menos real es que los Moyano, Barrionuevo o Venegas tratarán de usar a los laburantes como masa de maniobra para sus apetencias electorales y, en perspectiva, para intentar  una reunificación de la CGT socia y cómplice del ajuste venidero.

Por eso, junto con los sectores combativos y antiburocráticos de nuestra clase, es necesario unificar fuerzas y salir a la calle. En el marco deeste paro, que la burocracia intenta que sea “dominguero” y que debemos transformar en activo, tenemos el difícil desafío de ganar las calles y visibilizar una agenda que no sea la de la oposición de derecha, que incluya reivindicaciones que la burocracia sindical no toma por su complicidad con  las patronales, como es el reclamo contra la precarización del trabajo y de la vida. Una agenda propia que exprese una alternativa unitaria de los trabajadores en lucha, de quienes defendemos la independencia de clase y nos negamos a ser siempre quienes paguemos la crisis.

  • Por una alternativa independiente de los trabajadores y el pueblo en lucha. ¡Que el ajuste lo paguen los de arriba!
  • Por una escala móvil de salarios acorde a la inflación. Paritarias libres sin techos. Salario mínimo igual a la canasta familiar.
  • No a la precarización laboral. Basta de tercerización. Prohibición de despidos y suspensiones.
  • El salario no es ganancia. Anulación del impuesto a las ganancias sobre los salarios de los trabajadores.
  • 82 % móvil para los jubilados
  • Contra la criminalización de la protesta. Por la absolución de los petroleros de Las Heras y el desprocesamiento de todos los luchadores populares.
  • No al pago de la Deuda Externa. Plata para educación, salud y servicios públicos.

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