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08- En debate

En Debate: Antiimperialismo y Militarización en America Latina

A contramano de los cantos de sirena que proclamaban el “fin del imperialismo”, la militarización de América Latina, en la que Estados Unidos continúa jugando un rol por demás protagónico, replantea la acuciante actualidad de la lucha antiimperialista. En esta nota, reabrimos un debate estratégico para todos los que nos planteamos la lucha por una transformación a fondo de Nuestra América.

The Big Brother (y algunos equívocos de la “multipolaridad”)

Aunque eclipsado por otros temas de mayor envergadura, hay que recordar el peso que tenía hace unos años el debate acerca de la “unipolaridad” o “multipolaridad” del mapa geopolítico mundial. En especial intelectuales progresistas o vinculados a la socialdemocracia europea, insistían en que el surgimiento de los “BRICS” (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) a nivel económico, acompañado de instituciones supraestatales como el Grupo de los 20, o a nivel local la UNASUR, mostraban un eclipsamiento del poder omnímodo de los Estados Unidos. Más allá de señalar algunos corrimientos reales, el planteo extremaba el carácter unívoco del poder que habría gozado Estados Unidos (EEUU) tras la caída de la Unión Soviética (URSS) y el bloque del Este en 1989/91 y transformaba en una realidad lo que sólo podía señalarse como tendencia. Todo esto sin dejar de señalar que el discurso optimista sobre la “multipolaridad” suponía una traducción lineal en términos políticos y militares del carácter “emergente” de dichos países, además de atribuir a ellos una mejoría en las condiciones de los pueblos que difícilmente pueda ser corroborado en la realidad de los trabajadores de los países en cuestión.

En el contexto de desarme (y en algunos casos de desbandada) de los movimientos populares contestatarios y en especial de sus intelectuales, el rol primordial que EEUU ocupa en el mundo como gendarme y constructor de consenso del capitalismo, resultó oscurecido. Hecho que tuvo y tiene no pocas consecuencias prácticas.

Sin negar que la historia siempre alumbra lo nuevo, es necesario precisar algunos datos que permiten plantear la discusión sobre el imperialismo y la militarización con una base objetiva.

Para 2015, el presupuesto militar de EEUU se prevé en u$s 577.100 millones. Se mantiene como el más alto del mundo, superando con creces a sus competidores más cercanos. Es casi cuatro veces superior al de China (u$s145.000 millones) que tiene el segundo puesto en presupuesto en el ranking, y casi 10 veces superior al tercer país, Rusia (u$s60.400 millones). (1)

De acuerdo a un estudio de 2005, el Pentágono debía ser considerado como uno de los más grandes terratenientes del mundo: 737 bases militares suyas ocupaban una superficie de 2.202.735 hectáreas. Esto según las cifras del Base Structure Report (BSR, por sus siglas en inglés), que no incluían en 2007 “las 106 guarniciones estadounidenses instaladas en Irak y Afganistán desde mayo del 2005 ni las construidas en Israel, Qatar, Kirguizistán y Uzbekistán (…) Tampoco las 20 que las fuerzas norteamericanas comparten con tropas locales en Turquía. Ni la mayoría de las que en Gran Bretaña se dedican al espionaje de las comunicaciones mundiales: su valor total asciende a u$s 5.000 millones y están convenientemente disfrazadas. O la enorme base Camp Bondsteel de Kosovo, edificada en 1999” (2). Razón por la cual diversos movimientos antimilitarización estiman que las bases norteamericanas fuera de sus fronteras rondarían las mil. En el año 2000, es decir antes de la gran ofensiva lanzada luego del 11 de septiembre de 2001, EEUU tenía personal militar en 156 países y bases en 63. (3)

Los Estados Unidos han dividido al mundo territorialmente en seis partes y a cada una de esas divisiones le corresponde un Comando Militar Específico, creando seis comandos. Cada uno de ellos depende del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y está constituido por fuerzas militares norteamericanas. Su objetivo es cumplir la estrategia de seguridad del gendarme mundial en su “área de responsabilidad”. (4)

El “área de responsabilidad” del Comando Sur abarca toda América Latina con la excepción de México. Esto significa que lo componen 32 países y una superficie de 23,2 millones de km2. La central de operaciones del Comando Sur está ubicada en Miami, estado de Florida, y cuenta con un personal permanente de 3000 personas entre civiles y militares. Según la propia página del Comando Sur, este tiene como misión y se prepara para: “(…) llevar a cabo operaciones militares de amplio espectro conjuntas y combinadas dentro de la zona de responsabilidad, con el fin de apoyar las metas de seguridad nacional y los esfuerzos interinstitucionales que promuevan la cooperación de seguridad regional”.(5)

Según el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (MoPaSSol), en abril de 2012 había en América Latina por lo menos 47 bases militares extranjeras en funcionamiento o en construcción, vinculadas por vía aérea y marítima con la IV Flota Naval reactivada en 2008. Entre ellas merecen especial atención las cinco bases con grandes pistas de aterrizaje distribuidas estratégicamente a lo largo del continente: Soto Cano (en Palmerola, Honduras), Palanquero (en Colombia), Mariscal Estigarribia (en Paraguay), la Fortaleza Malvinas (en Argentina) y la Isla Ascensión (en el Atlántico Sur). (6) Estas dos últimas bases pertenecen estrictamente a la OTAN, pero no se debe caer en un formalismo que desdibuje el hecho de que el Pentágono es la cabeza de dicho organismo.

América Latina y Estados Unidos: una larga historia

“Estados Unidos parece haber sido destinado por la Providencia para atormentar a América con miseria en nombre de la libertad” Simón Bolívar

Las intervenciones militares de Estados Unidos en nuestro continente se remontan al mismo origen de nuestra vida independiente. Desde la usurpación de más de la mitad del territorio mexicano a mediados del siglo XIX (1848), la intervención en la guerra de Cuba contra España (1898) y la separación y ocupación de Panamá (1903) en adelante, la cantidad de intervenciones yanquis en América Latina han sido permanentes (7). Recordemos la formación de oficiales en la Doctrina de la Seguridad Nacional (es decir, en la lucha contrainsurgente y en la aplicación del terrorismo de Estado) desde mucho antes de que movimientos revolucionarios cobraran forma en nuestro continente, así como la participación directa de la CIA (Central Intelligence Agency) y el Departamento de Estado en las cruentas dictaduras que se impusieron en América del Sur en la década de 1970 y en América Central en la siguiente. En la actualidad, la instalación de bases ha sido caracterizada como la forma propia del colonialismo norteamericano: los yanquis mantienen la base de Guantánamo en Cuba donde la tortura es ley, en Colombia las 7 bases militares junto a la intervención directa del Pentágono, la CIA y la DEA (Drug Enforcement Administration) entrenando y dirigiendo a las fuerzas represivas, la instalación de nuevas bases y el reforzamiento de las ya existentes en Panamá, Perú y Paraguay, junto a la declaración de Venezuela como “amenaza a la seguridad estadounidense” de la mano del fogoneo de los grupos de oposición derechistas en la República Bolivariana, son sólo algunas de las muestras del poder imperial.

La traducción al siglo XXI de la vieja Doctrina Monroe (“América para los [norte]americanos”) se desata con el Plan Colombia, primero de su tipo, que permite una presencia militar de Estados Unidos en el centro de Latinoamérica. En el mismo sentido se orienta el Proyecto Mesoamérica (es la combinación de dos planes conocidos: el ex Plan Mérida y el ex Plan Puebla Panamá). La iniciativa abarca el área latinoamericana y caribeña estableciendo una amplia red de bases militares (8)  y bases de operación antinarcóticos; patrullajes navales constantes y crecientes, antes y después de la reconstitución de la IV Flota en 2008; ejercicios conjuntos que van naturalizando la presencia de tropas estadounidenses y homologando criterios entre fuerzas armadas de la zona; una generalización de códigos civiles criminalizantes y de las llamadas leyes antiterroristas que introducen la figura del sospechoso y la tolerancia cero; un conjunto de acuerdos o iniciativas de seguridad subregionales, todas ellas con la participación de Estados Unidos, que extienden al resto de los países las iniciativas de dichos planes geoestratégicos (9).

A pesar de tener determinada región del continente como epicentro, tanto el Plan Colombia como el Proyecto Mesoamérica no son planes dirigidos exclusivamente a algunos países sino que abarcan a toda América Latina.

Las burguesías autóctonas y la subordinación a la potencia

“las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola.” Ernesto Che Guevara

 Cualquier análisis marxista del imperialismo no puede desentenderse del papel que las diversas clases sociales tienen dentro de la relación de dominación a nivel mundial. Esta aclaración resulta tanto más necesaria en la actualidad, donde, como desde hace casi un siglo, una parte de la izquierda y el nacionalismo derivan de esta realidad la tarea de construir un “verdadero capitalismo nacional”. La subordinación de las clases dominantes locales al imperialismo no fue una expresión del carácter teóricamente “incompleto” o “anómalo” del capitalismo, sino la confirmación del carácter dependiente del desarrollo capitalista latinoamericano en el mercado mundial.

Desde la segunda mitad del siglo XX, en plena Guerra Fría, EEUU se convirtió en el defensor en última instancia del capitalismo, en el gendarme del “mundo occidental”. Las clases dominantes capitalistas del mundo, sin dejar de tener diferencias o quejas frente EEUU, se subordinaron a la potencia del norte entendiendo que el enemigo principal ya no era la potencia imperialista vecina sino el “comunismo”. En América Latina esta subordinación tenía una más larga historia, como hemos visto. La actualidad de la revolución que abre el triunfo de Cuba refuerza y acelera esa subordinación potenciada por la adopción a escala continental de la Doctrina de la Seguridad Nacional. En nuestro país, claramente desde la caída de Perón, la orientación general de las clases dominantes locales es abroquelarse detrás de EEUU.

El Ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, ha confesado sin pudor esta realidad: “Lógicamente, ya habiendo dejado atrás un modelo claramente unipolar, vivimos hoy en la actualidad con la aparición de los BRICS, lo que yo llamo un escenario de unipolarismo atenuado; pero esa atenuación, es verdad que se expresa más bien en el ámbito económico porque desde el punto de vista militar, la hegemonía de los Estados Unidos sigue siendo enorme” (10).

Aun cuando el relacionamiento más estrecho sea con los países del continente y con Rusia y China, e incluso cuando nuestro país haya tenido intervenciones en los foros internacionales en los que se critica el papel de la potencia del norte, la realidad es que el gobierno de nuestro país no ha adoptado medidas comparables a las tomadas por los gobiernos del ALBA que se retiraron del nefasto TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca). Hasta el día de hoy, Argentina es miembro pleno del TIAR y en dicho carácter participan las fuerzas armadas de los ejercicios conjuntos de “UNITAS”.

“Desde 2004 hasta la actualidad, -de acuerdo a la propia página de Defensa-  Argentina es uno de los países con mayor presencia en MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití). En esta misión se encuentra desplegado el mayor contingente nacional en el exterior, aportando más de 700 cascos azules.”11 Esa “fuerza de paz” no es otra cosa que una fuerza de ocupación contra aquel país pionero de las independencias latinoamericanas y a la vanguardia de la abolición de la esclavitud. Recién once años después, y con numerosas denuncias de violación a los derechos humanos y el repudio del pueblo haitiano, se prevé el retiro parcial de las tropas de ocupación. Cabe destacar que esta no es la única misión junto a la Naciones Unidas.

El antiimperialismo como bandera, la solidaridad como práctica

 “Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica”.

Ernesto Che Guevara

Los datos mencionados apenas dejan traslucir la barbarie y el oprobio que implica la militarización de nuestro continente. Detrás de los presupuestos, de las bases, de los tratados, están las violaciones a los derechos más elementales de los pueblos. Cientos de miles de desaparecidos, torturados, desplazados, expatriados, junto con las decenas de millones que padecen hoy la miseria del extractivismo, del monocultivo, de las maquilas, la negación de un futuro, la criminalización y la muerte, obligan a retomar la enorme tradición de lucha antiimperialista que tiene Nuestra América.

El único antiimperialismo consecuente es el que forma parte de la lucha por poner fin al capitalismo, el orden social que hace surgir y resurgir al imperialismo. No obstante, repudiando el internacionalismo abstracto y pedante que se contenta con emitir declaraciones, desde Hombre Nuevo apostamos a la necesaria unidad en la acción en la solidaridad con todos los pueblos de América.

Agrupación Hombre Nuevo 

Mayo de 2015

Notas:

1. http://www.globalfirepower.com/defense-spending-budget.asp

2. Juan Gelman, “El Pentágono es uno de los mayores terratenientes del mundo”, 20/3/2007. http://www.lagaceta.com.ar/nota/198712/Mundo/

3. http://www.globalresearch.ca/the-worldwide-network-of-us-military-bases/5564

4. http://www.defense.gov/home/features/2009/0109_unifiedcommand/

5. http://www.southcom.mil/ourmissions/Pages/Our-Missions.aspx 6

6. http://www.mopassol.com.ar/archives/351

7. Cockcroft, James D., América Latina y Estados Unidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

8. Ceceña, Yedra y Barrios, 2009; Ceceña, Barrios, Yedra e Inclán, 2010.

9. Ceceña, 2006 y 2011.

10. http://www.nodal.am/2015/02/agustin-rossi-ministro-de-defensa-argentino-la-dimension-regional-esta-incorporada-en-todos-los-jefes-militares-de-la-region/

11. http://www.mindef.gov.ar/mindef_mision_de_paz/index.html

 

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