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Día del periodista: ser objetivos, no neutrales

Jorge Ricardo Masetti. Nombre propio negado en la historia que se relata, o enjaulado entre supuestos honores que lo rebajan a un mero “idealista”.

¿Cuándo y cómo se volvió puño, arma, lucha el Comandante Segundo?

A contracorriente de un periodismo engañosamente justo, neutral, independiente de la lucha de clases, Masetti fue fundador de Prensa Latina, reuniendo y convocando a periodistas que entendían y compartían aquello de “objetivos pero no imparciales”.

Porque el lugar de “espectador” tiene un único beneficiario: el status quo, el discurso de “la democracia”, a molde y medida de un poder que la ha construido a su imagen y semejanza.

Se recuerdan de Masetti sus crónicas arriesgadas, como ese itinerario tan vívidamente relatado en “Los que luchan y los que lloran”, cuando viaja a Cuba a entrevistar a la reciente guerrilla encabezada por Fidel y el Che, que ya amenazaba el poder de Batista y la injerencia y negocios de los Estados Unidos en la isla.
¿Cuándo y cómo se volvió puño, arma, lucha el Comandante Segundo? ¿Cuándo pasó a ser el demonio, el mal ejemplo?

Aparecen notas y libros y textos y opiniones y entrevistas a supuestos colegas –mercenarios de la palabra los llamamos nosotros/as– que rescatan su valerosidad pero advierten sobre su profundo error en alzarse contra lo instituido, contra “lo normal”.

Con la pluma, el fusil y la palabra, a diferencia del “padre del aula”, se alzó no para garantizar privilegios, sino para cambiar todo lo que debe ser cambiado, para arriesgar la vida incluso si era necesario en pos de un mundo nuevo, sin explotados.

Y así como con el conocimiento y la experiencia Ernesto Guevara se transformó en el Che, Ricardo Masetti se convirtió en Segundo, y se fue a Salta con el EGP, a la espera de su amigo-comandante, en un plan continental para levantar y unir a la América toda.

Así elegimos recordarlo nosotros/as. Con sus aciertos y sus errores. Pero sin vacilar acerca de qué lado de la noticia había que estar, pasando del escritorio a la selva, cambiando el micrófono por otro tipo de arma si las condiciones lo avalan, luchando en cada lugar que se ocupa, en cada función que se cumple, en cada acción que se realiza. Del lado de los que luchan y no de los que lloran.