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Córdoba. Elecciones con ajuste y represión.

El mapa provincial en la primera vuelta.

Camino al ballotage, vale analizar los resultados de la provincia de Córdoba, ya que los mismos han sido determinantes en los resultados nacionales, fundamentalmente, para acortar la distancia de votos entre Cambiemos y el FPV. La fórmula encabezada por Macri cosechó el 53% en la provincia y el 60% en la capital, aportando así, cerca del 2,5% para la elección nacional, donde Scioli perdió puntos y Macri subió su marca de las PASO.

Cambiemos ganó en 22 de 26 departamentos cordobeses. En la elección se sintió con fuerza la estructura histórica de la UCR, que sin tener que jugar para De la Sota, focalizó su fuerza en ganar intendencias y departamentos de la mano de Cambiemos. A esto se suma, que en una provincia productiva rural por excelencia, el sector del agro con Néstor Roulet a la cabeza (ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas y  diputado electo al Parlasur por Córdoba con Cambiemos) arrasó en todo el sur y sudeste de la provincia.

Quien logró posicionarse como un actor nacional de peso fue Sergio Massa, que si bien no llegó al ballotage, cuenta con un caudal de 5 millones de votos, necesario tanto para el FPV como para Cambiemos. En nuestra provincia, las PASO de UNA fueron aplastantes para el gobernador Juan Manuel De la Sota quien, esta vez, volcó todo su aparato para fortalecer a Massa como candidato nacional. Fue sólo de esta manera que el ex intendente de Tigre logró el 20% en la provincia, cuadruplicando su marca de las PASO (5%). Sin embargo, el espacio UNA perdió más de 15 puntos si se toma en cuenta la sumatoria de votos de ambos candidatos en la elección pasada (5% de Massa + 38% de De la Sota). La fuga la capitalizó Cambiemos, entendido por parte los cordobeses como el único armado capaz de ganarle al kirchnerismo.

Este último, alcanzó la mejor elección para su espacio político en los últimos años, pisándole los talones a Massa con un 19% y mejorando la performance de las PASO (14%), pero quedando lejos de la meta fijada para el distrito (un 25%). Pese a que Scioli reforzó el anclaje territorial en la provincia, sumando en las últimas semanas a históricos dirigentes PJ como Carlos D`alessandri, Olga Ruitort, Lalo Barrionuevo, a dirigentes del Radicalismo (como los Intendentes de Rio Tercero o de Villa Gral Belgrano) a “independientes” como Tomas Méndez y a un sector del sindicalismo (como Gabriel Suarez de Luz y Fuerza), la cosecha de votos no mejoró considerablemente. Córdoba le sigue siendo esquiva al Kirchnerismo, que pese a intentar mostrar un acercamiento a distintos dirigentes cordobeses, no logra hacer pie en una provincia cada vez más reacia al oficialismo. La constante campaña antikirchnerista de toda la oposición, que achaca con la deuda de nación para con la provincia en materia de caja jubilatoria, y la falta de subsidios y programas nacionales que no llegan a la provincia, dan la idea de una Córdoba aislada y abandonada que necesita reconciliarse con un plan federal encabezado por Cambiemos o UNA.

Por su parte, el Frente de Izquierda y los Trabajadores  obtuvo un 3,19% de votos a presidente y 5,7% en el tramo de diputados. Una marca que ubica al FIT como la cuarta fuerza, pero lejos de alcanzar la banca robada en las ultimas elecciones legislativas.

En síntesis, los tres candidatos del empresariado lograron cosechar un 95% de los votos locales, un porcentaje cuasi idéntico al del resto del país, pero con la singularidad de que la población cordobesa (tanto los sectores agrarios como de trabajadores) optó por los candidatos que menos esconden su carácter regresivo, represivo y neoliberal. El giro a la derecha a nivel nacional, se profundiza en la provincia de la mano de la represión y un Estado Policial que detiene, con el código de faltas en mano, a una persona cada 10 minutos.

Córdoba en el rompecabezas del ballotage.

El resultado conseguido por Macri en nuestra provincia, junto a los triunfos obtenidos en otros distritos importantes (Capital Federal, Provincia de Bs As, Mendoza, Santa Fe y Jujuy), lo posicionan con un piso importante para ganar el ballotage. En este marco, la estrategia del Sciolismo será  buscar el voto no Macrista del peronismo que optó por Massa y del progresismo. Es por esto, que Córdoba es una batalla de primera necesidad para el FVP a la hora de disputar los votos de UNA que, tendencialmente, jugarían para Cambiemos.

El PJ local se encuentra en una importante disyuntiva, ya que la máxima peronista de “quien gobierna conduce el partido” se ha visto matizada por el recambio de gobernador del 10 de diciembre. De la Sota y Schiaretti se encuentran ante una encrucijada. El ex gobernador tiene claro que un triunfo de Macri en el ballotage lo dejaría lejos de algún cargo y vínculos con ese gobierno, y le generaría un dolor de cabeza el crecimiento que tendría ese espacio en Córdoba, con Mestre y la UCR a la cabeza. Pero, por otro lado, sabe que es uno de los enemigos más acérrimos del Kirchnerismo y un apoyo abierto a Scioli no sería bien visto por su padrón cordobés. La posición más “cómoda” para él sería no llamar a votar por uno o por otro, liberando al votante (y al aparato PJ) de apoyar a cualquiera de los dos. En ese sentido adelantó que no “lo cuenten para un armado con Macri” pero que tampoco “votaría a Scioli”. En caso de ganar éste, con un discurso de unidad del PJ y desplazando al Kirchnerismo en 2017 como columna vertebral, le permitiría a De la Sota un retorno a esa estructura y la posibilidad de ser funcionario en el próximo Gobierno (como Canciller o Embajador en Brasil).

Por su parte, Schiaretti sabe que para gobernar Córdoba va a necesitar del PJ unido y de una buena relación con el gobierno nacional, para lograr resolver el financiamiento de la caja provincial, acercar posiciones y negociar algún acuerdo por la caja de jubilaciones. Si bien el apoyo a Scioli seria más “natural” por su pertenencia al PJ y por las buenas relaciones que mantiene con parte del Kirchnerismo, apoyar su candidatura tendría un costo altísimo sobre el electorado local y, más aún, ante una posible gestión de Cambiemos en caso de que triunfe. Es por eso, que las tres semanas que restan hasta el 22 de noviembre, Schiaretti intentará no estar en Córdoba, aprovechando para realizar viajes “de gestión” a Colombia, EEUU y, probablemente Israel, cerrando acuerdos en materia de seguridad con dichas potencias imperialistas.

De aquí al ballotage, quienes más ganan en Córdoba son los sectores concentrados del campo, que al día de la fecha coquetean, incluso con el Sciolismo, que promete bajar retenciones a ciertos productos del agro. Conocidos los resultados electorales, al día siguiente subieron los precios del trigo, la soja y del maíz. Así el campo espera ofertas para liquidar la cosecha después del 10 de Diciembre, donde se calcula que en tres meses ingresarán entre US$ 9.000 y 14.000, siempre y cuando, el mercado genere “confianza” a los productores y empresarios.


La resistencia nace desde abajo y a la izquierda.

Entre las organizaciones que apostamos a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados, seguimos teniendo el desafío de construir una alternativa política de masas y anticapitalista, que ante el desgaste y/o agotamiento de las variantes burguesas, pueda interpelar y organizar a amplias capas de la sociedad.

Sabemos que el programa económico de los dos candidatos- más allá de su discurso y promesas al aire- se basa en la devaluación de la moneda, congelamientos salariales, represión con mayor intensidad a la protesta social, y una profundización de la relación con organismos de créditos internacionales para volver a endeudar al país.

No depositamos confianza en ninguno de ellos y nos preparamos para un nuevo gobierno que implicará reforzar nuestra resistencia ante el escenario próximo de ajuste y represión. En nuestra provincia será fundamental fortalecer las coordinaciones existentes, para denunciar y enfrentar un Estado Policial que intenta militarizar nuestros barrios, para rodear los conflictos de trabajadores producto de la crisis abierta que acarrea despidos y suspensiones y resistir los venideros tarifasos en trasportes y servicios. La unidad en las calles, será un punto de partida fundamental para los próximos años, allí depositaremos nuestros esfuerzos.

Agrupación Hombre Nuevo.

Noviembre 2015.