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Apuntes para pensar la lucha sindical

Balance y perspectivas de las principales luchas sindicales que se realizaron en el año 2014. Nueva coyuntura y desafíos que se mantienen. Panorama por sectores. El papel de los espacios de reagrupamiento antiburocrático, antipatronales y clasistas.

El 2014 cerró con una pérdida del poder adquisitivo de los salarios en torno al 10%. Unos 500.000 trabajadores perdieron sus puestos de trabajo y otros miles se vieron afectados por suspensiones y recortes de horas extras. Con respecto a las condiciones de vida, casi el 40% de trabajadores precarizados apenas logran tener ingresos que superen la canasta básica. En la Argentina de hoy tener un trabajo no garantiza no ser pobre. Con un total de 1207 conflictos anuales, el 2014 fue el año de mayor cantidad de conflictos desde 2011 (Según datos del Informe de coyuntura del Observatorio del Derecho Social del IV trimestre de 2014). Sin embargo, a excepción de la huelga docente en Buenos Aires o de algunas luchas aisladas de sectores de vanguardia del movimiento obrero, no tuvimos un año con luchas masivas que pongan las demandas de los trabajadores en agenda y obtengan conquistas aunque más no sea en el plano reivindicativo y defensivo. La coyuntura de inicios del año 2014 tuvo como factores determinantes una brusca devaluación de la moneda en torno al 20%, un aumento sostenido de la inflación y un incremento de tarifas superior al 100%. Este fue el inicio de un plan de ajuste que el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y todos los sectores de la burguesía aplicaron sobre los trabajadores. Las perspectivas del 2015 no modifican sustancialmente este escenario. Si bien para este año no hay cambios importantes en la situación material de las familias trabajadoras, lo cierto es que el gobierno ha administrado la crisis, no se avizora una brusca devaluación y la inflación, aunque en niveles altos, se ha estabilizado.

Perros guardianes de los patrones

Los principales conflictos obreros del año pasado se desarrollaron en Gestamp, Paty, Honda, Lear, Valeo, Emfer-Tatsa. Durante su desarrollo se mostró de manera clara el modus operandi de la burocracia sindical garantizando, en la mayoría de estos casos, el descabezamiento de comisiones internas combativas, antiburocráticas y antipatronales, muchas de las cuales surgieron por el aporte y la construcción de activistas de izquierda durante años. En un marco de mayor inestabilidad económica, la CGT oficialista se dedicó a hacer algunas declaraciones para la tribuna, con la perspectiva de obtener alguna suba del mínimo del impuesto a las ganancias, cuestión que el gobierno viene sistemáticamente rechazando. Por su parte, Hugo Yasky, representante de la CTA de la Argentina, no se mueve ni un milímetro de su papel de aplaudidor en cuanto acto oficial lo convoquen, condenando a miles de trabajadores estatales a salarios devaluados y condiciones de trabajo ultra precarias. La otra burocracia aliada a las diversas variantes patronales opositoras se ha llamado a silencio en los últimos meses. Las conducciones de la CGT Azopardo y la CGT Azul y Blanca apuestan sus fichas a variantes reaccionarias de la oposición patronal, ya sea Massa o Macri. Aunque no se descarta un posible arreglo con Scioli ante una candidatura presidencial del gobernador de Buenos Aires. Luego del paro del 10 de abril, se han corrido de la escena política haciendo lo que mejor saben: evitar la conflictividad y asegurar a los empresarios la paz social, mediante el disciplinamiento de los laburantes que dicen representar. Finalmente, la CTA Michelista ha tenido mayor iniciativa. Sin embargo, su nula capacidad de movilización también es expresión de los métodos de construcción y del modelo sindical que sostiene la conducción, donde claramente la democracia sindical, no es más que una linda consigna. La dirección de la CTA Michelista apoya la candidatura a presidente de Víctor De Gennaro que bajo el sugestivo sello de Frente Popular, agrupa a corrientes y sectores progresistas cuya propuesta política implica alianzas con la pequeña y mediana burguesía, la iglesia, y que bajo el manto de la “soberanía nacional” no hacen más que recrear armados que conducen a la confusión y a ser furgón de cola de la burguesía.

Docentes: el abajo se mueve

El 2014 arrancó con una impresionante huelga docente en la Provincia de Buenos Aires que tuvo entre sus principales características un protagonismo de la base, muy pocas veces logrado. Fueron 17 días en los que el conjunto de la docencia, afiliados o no, fueron protagonistas de procesos autoconvocados para enfrentar el plan de ajuste y precarización a la escuela pública. Esta huelga se cerró con un acuerdo paritario que firmó la burocracia celeste de Baradel, que en los hechos implicó un aumento real del salario del 24 %, y una pérdida del poder adquisitivo en torno al 11% durante el 2014, si lo comparamos con la inflación. El ciclo lectivo 2015 arrancó con paros en 12 provincias (Ademys en CABA, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja, Misiones, Santiago del Estero, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Catamarca, Chaco y Formosa). En la provincia de Buenos Aires, la novedad fue que uno de los gremios del Frente Gremial Docente (FEB) decidió abrirse de sus aliados e ir al paro en rechazo del acuerdo paritario que aceptaron Suteba, AMET, SADOP y UDA. A esta medida se plegaron las seccionales multicolor opositoras a la conducción celeste del SUTEBA, pero esta vez la huelga fue de carácter pasivo y no se generaron autoconvocatorias. Las bases no desbordaron a la conducción burocrática. Por el contrario, el termómetro indica que hay mucha bronca pero no se traduce en lucha activa. A la fecha algunas pocas provincias siguen en conflicto, entre las que se destaca la docencia de Santa Fe que expresó su rechazo a la propuesta salarial del gobernador Bonfati con masivas movilizaciones.

Elecciones en ATE

El 25 de junio de 2015 los aproximadamente 200.000 afiliados a ATE votarán las conducciones a nivel nacional, provincial y distrital. Sectores antiburocráticos que se agrupan en ATE desde Abajo, la Víctor Choque y corrientes ligadas a los principales partidos de izquierda, posiblemente confluyan en una lista de unidad, similar a lo que fue la experiencia de la lista Bermellón (2011) o de los SUTEBAS Multicolor (2013), para recuperar ATE para la organización desde abajo, la participación y la lucha. A nivel nacional la conducción de ATE está atravesada por internas donde algunas figuras se dirimen su encolumnamiento detrás de uno u otro proyecto político. Aunque ambos apoyan la candidatura de De Gennaro, el sector de Michelli disputa con Julio Fuentes, actual Secretario General de ATE, quien busca una unidad a cualquier precio con tal de garantizarse la continuidad en el cargo. Los sectores afines al kirchnerismo (la Azul), tejen alianzas con las fracciones K de la lista Verde (102), y en perspectiva van a conformar otro bloque. En este contexto de disputa por arriba, es imprescindible buscar un marco de unidad entre los sectores anti burocráticos y clasistas que muestren una perspectiva independiente a estos dos caminos.

LEAR

El conflicto más resonante del año pasado parece haber terminado con un duro revés para los trabajadores. Tras una larga lucha en la que la patronal, la burocracia sindical y el gobierno a través del Ministerio de Trabajo han actuado conjuntamente, la justicia coloca el moño y revierte su propio fallo de reincorporación de hace tan sólo un par de meses atrás, aceptando el “preventivo de crisis” presentado por la empresa -a pesar de que no ha bajado la productividad e incluso se encuentra tomando personal-. El agravante ahora es que los 14 despedidos que aún mantienen la pelea por la reincorporación no cobrarían la indemnización correspondiente. En definitiva, lo que se evidencia con luchas como las de Lear es la imposibilidad para los trabajadores de depositar la confianza en la justicia. El “fallo histórico” fue, una vez más, una maniobra dilatoria que actuó en complicidad con la multinacional norteamericana. Lear es la expresión y evidencia de los recursos con los que cuenta la “santa alianza” (empresa, burocracia, fuerzas represivas y gobierno) para intentar colocar el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores. Resulta imposible enfrentar ese poder como clase a través de los propios mecanismos de la democracia burguesa. Esto sólo puede ocurrir durante un auge de lucha, con movilización y participación constante de las bases, en un movimiento amplio y masivo, y solo temporalmente. El corte de ruta puede ser una herramienta necesaria para la visibilización de un conflicto, pero no la única. El conflicto de Lear debe servir también a las jóvenes camadas de nuevos obreros para comprender la verdadera razón de ser de los aparatos de inteligencia y la militarización de un conflicto social. El desafío sigue siendo construir una acumulación firme que permita llegar con fuerzas consolidadas al momento del conflicto. La unidad y la democracia obrera, respetando las decisiones de asamblea, siguen siendo los métodos vigentes y necesarios para consolidar dicha fuerza.

Las dificultades para la unidad de los sectores combativos y antipatronales

Por último, una reflexión sobre el rol de los sectores combativos. El Encuentro Sindical Combativo que tuvo la virtud de reagrupar al activismo obrero de diferentes tendencias políticas, entró desde hace varios meses en un proceso de estancamiento. De Atlanta a Platense se evidenció que las internas del FIT, donde sus integrantes privilegiaron sus propia quintita para medir fuerzas, condenaron a este espacio a la falta de iniciativa para intervenir en la coyuntura. El PO, a pesar de sus recientes loas al Perro Santillán, nunca quiso participar del espacio construyendo mezquinamente su propio armado, el Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda. En un año de disputas entre los de arriba, es fundamental fortalecer la unidad entre las corrientes de trabajadores. Como integrantes de la Corriente Político-Sindical Rompiendo Cadenas continuamos abonando al fortalecimiento de un sindicalismo independiente, democrático y combativo que pueda ser una referencia para amplios sectores de nuestra clase, sin mezquindades y con una perspectiva que priorice la organización de los laburantes por sobre los intereses partidarios.

Lucía Salinas

 

 

 

 

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