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Análisis de coyuntura Junio 2015: “Scioli al gobierno, el kirchnerismo al poder”

A solo 6 meses del recambio presidencial, la oposición conservadora y sus usinas mediáticas presentan a los próximos candidatos al ejecutivo nacional las demandas centrales de los sectores concentrados: avanzar en una política de shock y modificar el plan económico incluyendo reducción de gasto público, eliminación de retenciones, eliminación de las paritarias y mayor liberalización de la economía, superando así el gradualismo en el ajuste en curso. Promueven un cambio más abrupto en la táctica, lo que augura una profundización en el empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo trabajador.

A pesar de los desequilibrios estructurales irresueltos, el oficialismo continúa ratificando su capacidad de administrar la crisis con ajuste en goteo, y cierta estabilidad en las reservas. Con la proyección de ingreso de us$ 20.000 millones por la exportación de granos se especula que estarían garantizados los fondos necesarios para llegar a un fin de año electoral sin grandes sobresaltos. Esto de la mano de controlar el conflicto social con los diferentes gremios y evitar que algún acuerdo paritario lleve un 3 adelante.

Disputa electoral por arriba

La fecha final de oficialización de los candidatos, será el 20 de junio próximo, y los reacomodamientos al interior del FPV, ya comenzaron. Solo quedan en carrera Randazzo y Scioli. El Gobernador bonaerense, quien mejor mide en las encuestas, haciendo buena letra dejó entrever la posibilidad de constituir su fórmula presidencial con Axel Kicillof y mantener a su vez un gobernador del riñón del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires. Pero lo cierto es que las decisiones definitivas las tomará Cristina Fernández de Kirchner, quien buscará garantizar su poder en el armado de las listas de cara a proyectar su regreso en el 2019.

Los 3 competidores en la carrera presidencial se asemejan mucho entre sí. Prevén eliminar el cepo, profundizar el endeudamiento externo, y proyectan una devaluación para “reactivar la economía”. Lo que está en discusión es el ritmo del ajuste, el cual dependerá en buena medida de la capacidad de resistencia de los sectores populares para enfrentar las políticas regresivas por venir.

A su vez, los tres candidatos, definidos todos como peronistas -incluido el conservador Mauricio Macri-, encubren sus verdaderos intereses tras un discurso de campaña moderado, con slogans electorales de tinte apolítico. Aluden a la “continuidad con cambios”, a “un cambio para la Argentina”, o al “cambio justo”. Con la vocación de sumar votos, se ocultan los verdaderos planes de gobierno y se aggiornan los discursos que deben contener inevitablemente la aceptación general de las políticas sociales de la actual administración.

De lo mencionado, podemos prever que la tendencia dominante entre los sectores populares se inclinará hacia conservar lo obtenido y finalmente una porción mayoritaria de los trabajadores se volcará por un voto continuista del proyecto oficial pero asumida ahora a través del sciolismo. Scioli, Macri o Massa, son los candidatos a la medida del capital concentrado y los banqueros, pero lo cierto es que el derechismo equilibrado del Frente Renovador avanza vertiginosamente en deshilacharse y en las últimas semanas han aumentado los éxodos hacia el Frente para la Victoria como resultado del “operativo retorno” impuesto desde la Casa Rosada.

Mientras tanto, La Campora mantiene negociaciones con los dos precandidatos del FPV y con los intendentes bonaerenses del PJ. Exige un aumento de cargos en el Poder Ejecutivo Nacional y la mayoría en las listas de candidatos a legisladores nacionales y provinciales. Frente a la falta de un candidato pujante del kirchnerismo puro, Cristina Kirchner de la mano de su principal organización juvenil desempolva la vieja máxima peronista “Cámpora al gobierno; Perón al poder”. La historia se repite ahora bajo la formula “Scioli al gobierno, el kirchnerismo al poder”.

Sin embargo, este acuerdo no le brinda todas las garantías al oficialismo. Por lo tanto, su reaseguro principal serán los cargos en el Estado, mantener su peso en el Congreso Nacional y asegurar su preeminencia en la provincia de Buenos Aires, territorio que aporta el mayor caudal de votantes para una futura contienda.

Scioli es quien cuenta con el indiscutido apoyo del tradicional Partido Justicialista. Pero para lograr el triunfo también necesita el aval del kirchnerismo puro, que ya se dispone a avanzar en el acuerdo pero restringiendo al máximo el margen de maniobra del motonauta.

El proceso electoral cobrará mayores rasgos de polarización política derechista entre el sciolismo y el macrismo. El elegido deberá darle curso a la pausa que hoy ofrecen los mercados, los cuales se muestran expectantes frente a las promesas económicas de ajuste y obediencia de los aspirantes al poder. Sin embargo todos tienen un ojo puesto en el terreno político y social y analizan la posibilidad de construir un nuevo pacto social entre diversos sectores del empresariado y el gremialismo burocrático, de la mano de un disciplinamiento de la protesta social para mantener el orden, en un contexto de reacomodamientos y asunción de la nueva gestión.

Pero el dato de relevancia para el análisis es la importante adhesión social e indiscutible hegemonía que mantiene el oficialismo luego de 12 años de gobierno a pesar de un agravamiento en el plano económico. El FPV llega al cierre de listas con el impulso de la masiva marcha del 25 de Mayo y la recuperación de los niveles de aprobación de la imagen presidencial, lo que coloca a CFK en un rol central para la negociación con los gobernadores y el partido justicialista. Como en otros momentos históricos de nuestro país, progresivamente se instala una nueva dicotomía política entre peronismo y anti-peronismo, aplicando un reduccionismo en el debate político muy conveniente para el poder de turno, lo que lleva a la militancia comprometida y al conjunto de la clase a quedar entrampados en la polarización política de la burguesía. Detrás de las apelaciones de  “no debilitar el modelo y el proyecto nacional y popular” y con promesas de “profundización” se limitan las opciones políticas al alineamiento con alguno de estos dos bandos, igualmente defensores de los intereses del capital, invisibilizando la auténtica fisonomía del modelo capitalista dependiente de nuestro país, sostenida a base de una la enorme extranjerización de la economía, la sojización, la megaminería, la precarización laboral y la profunda concentración de la riqueza en un reducido grupo de empresarios.

Desde nuestra posición, creemos necesario intervenir en este debate para plantear la necesidad de una salida independiente en favor de los sectores populares. Redoblando nuestros esfuerzos por discutir francamente con los trabajadores nuestros puntos de vista, que nos delimitan tanto de la oposición reaccionaria de derecha, como también del oficialismo, como fiel representante del Estado capitalista.

Las luchas por abajo

La convocatoria amplia a la movilización del 3 de junio “Ni Una Menos” contra los femicidios y la violencia hacia las mujeres, a la que hipócritamente se plegaron representantes de las mismas instituciones que reproducen o legitiman dicha violencia como Sergio Berni, Aníbal Fernández o Marcelo Tinelli, tuvo una importante participación diferenciada y de denuncia de todas las fuerzas de izquierda.

Desde nuestra organización entendemos que la grave situación de violencia de género, es parte del sistema patriarcal y machista, garantizado también por el Estado, la Iglesia, el Poder Judicial y la violencia institucional. Basta solo reflejar las largas estadísticas de centenares de mujeres que mueren cada año por abortos clandestinos, los numerosos casos de mujeres desaparecidas en redes de trata, ligadas al poder político y económico y que operan con la complicidad policial y las estructuras judiciales que miran para otro lado. A esto se le suma la situación de otras miles de mujeres violentadas en sus casas, en las calles, y en sus lugares de trabajo como expresión más brutal de este sistema capitalista y patriarcal que transforma a la mujer en un objeto que puede ser manipulado, insultado, abusado y desechado, o simplemente vendido como una mercancía.

Por ello consideramos que ante las distintas manifestaciones oportunistas de los sectores del poder, es preciso mantenerse en la calle, y promover la organización independiente del movimiento de mujeres y LGTBI desde una posición de clase, que ponga al desnudo toda la estructura de políticos, funcionarios, policías y jueces, que garantizan este sistema de opresión y explotación.

Por otra parte, desde el movimiento obrero, asistimos a un nuevo conflicto en la planta de WorldColor, con 280 nuevos despidos a cargo de la patronal norteamericana Quadgrafic, en complicidad con el Ministerio de Trabajo y la burocracia sindical que intentan como siempre descargar la crisis sobre nuestras espaldas. Mientras el Ministerio de Trabajo avala los atropellos de todo tipo contra los laburantes, el Ministerio de Seguridad ordena a las fuerzas de represión del Estado que avance contra quienes pretendemos luchar por mantener nuestras fuentes de empleo.

Esa es la película para comprender el sistema capitalista: mientras las mayorías sólo tenemos para ofrecer nuestra fuerza de trabajo, unos pocos se enriquecen con nuestro sudor. Y cuando peligra la ganancia empresaria, buscan cortar el hilo por lo más delgado. La supuesta imparcialidad del Estado y la aparente equidad de la Justicia, se contrastan cotidianamente cuando nuestros derechos se defienden en los hechos y no en los discursos.

Pero en este reparto de roles, la burocracia sindical tiene también un importante papel. Así lo confirma el ataque brutal sufrido por Damián González, trabajador despedido de Lear, de la mano de la patota del SMATA al haber sido reincorporado. Luego de la denuncia judicial, el SMATA convocó al cierre de un turno de la fábrica por diez días, de la misma formo que la Unión Ferroviaria llamó a un paro en defensa de Pedraza luego del asesinato de Mariano Ferreyra.

Esto también amerita una reflexión en las fuerzas de izquierda, ya que lo ocurrido es producto del sistema de terror que impera en las grandes fábricas, a cargo de las fuerzas de choque de la burocracia y los patrones, pero que también indica cierto grado de indiferencia del resto de los trabajadores.

El otro punto de la agenda que preocupa al gobierno es el paro convocado por las centrales sindicales burocráticas para el 9 de junio. En el marco de las negociaciones paritarias, el gobierno nacional decidió modificar el impuesto al salario y ya tiene en carpeta el aumento de la Asignación Universal por Hijo, como forma de bajar las tensiones y allanar el camino hacia las PASO de agosto y las elecciones generales de octubre. Pero dicha medida no logró el efecto deseado y, a pesar de haber cerrado contra reloj acuerdos con los gremios afines, el paro general ya es un hecho.

Sin negar el trasfondo de intereses políticos que mueve a las direcciones burocráticas de cara a los armados electorales, lo cierto es que el paro general requiere nuestra más amplia participación en los cortes y piquetes. Es preciso poner en la agenda social las demandas más sentidas de los trabajadores ocupados, precarizados y desocupados desde una posición independiente de las variantes burguesas y la propia burocracia sindical.

El camino lo marca el importante triunfo de los aceiteros en la provincia de Santa Fe, quienes con acciones radicales de bloqueo a las plantas y afectando directamente las ganancias empresarias, luego de más de 25 días de huelga, lograron perforar el techo salarial previsto por el Estado nacional logrando un aumento del 36%.

Un paso hacia atrás y ninguno hacia adelante

En el marco de un contexto electoral corrido a la derecha y con la capitalización política de la mayoría de los votos bajo la esfera de los principales exponentes de la burguesía, desde la izquierda no se ha logrado constituir por el momento un espacio unificado para la lucha.

El importante crecimiento del FIT, como expresión electoral de las fuerzas de izquierda anticapitalista, no ha logrado tener la madurez para superar las luchas intestinas y de autoproclamación para presentar una agenda de lucha unificada por abajo que imponga en la calle las demandas más sentidas de nuestro pueblo. Cada sector del FIT se ha encargado de hacer su propia convocatoria, bajo su absoluta hegemonía, sin vocación de poner por delante los intereses generales de la clase frente a la ofensiva de los sectores dominantes.

Sumada a esta importante limitación está la decisión de resolver el debate de quién encabezará la fórmula presidencial del FIT mediante la legalidad de las PASO. A nuestro parecer esto indica una inmadurez política de las fuerzas trotskistas y el predomino de una lucha entre facciones, reforzando el perfil institucional del armado. Dicha decisión se verá traducida en un mayor debilitamiento objetivo de los acuerdos existentes, que, por otro lado, no podrá resolverse mediante la regulación burguesa y mucho menos embelleciendo el mecanismo de las primarias obligatorias establecido por el régimen. Creemos que la forma de dirimir los debates entre las fuerzas de izquierda debe fundarse en una discusión amplia y alternativa al sistema parlamentario burgués, con la participación democrática de los sectores que hoy están luchando en la Argentina, con la intervención del activismo y los trabajadores. Pero además consideramos que se debe partir de una análisis objetivo de las demandas de la realidad política: si bien el apoyo de un 5% del electorado al FIT es promisorio, lejos está de acercarse a una posibilidad cierta de ser gobierno.

Se vuelve imperioso avanzar desde la izquierda en una discusión franca con los trabajadores sobre nuestros puntos de vista, en oposición a las propuestas antipopulares y reaccionarias de Macri, Massa y compañía, así como también a las del oficialismo, quien luego de 12 años de gobierno es garante de una estructura productiva fuertemente primarizada, con bajos salarios, desocupación estructural, 37% de trabajo en negro, inflación, y numerosos datos que ningún discurso puede soslayar. Y no por ser antiperonistas, sino porque sabemos que en el capitalismo estos problemas no tendrán resolución.

Frente al actual estado de cosas, creemos que es necesario sostener una clara posición independiente de los bloques capitalistas. En el camino de ir construyendo un programa propositivo y de acción y una alternativa política, es preciso unir voluntades para señalar la necesidad de una salida distinta a la que ofrecen los sectores patronales, en defensa de nuestra patria, desde abajo y a la izquierda.

Agrupación Política Hombre Nuevo

Junio de 2015